jueves, 31 de marzo de 2011

Disputa entre los fundadores de Microsoft: Allen ataca a Gates


Bill Gates tramó un plan para quitarle acciones de Microsoft Corp. a su cofundador, Paul Allen, que en esos momentos se recuperaba de un tratamiento contra el cáncer durante los albores del fabricante de software. La acusación aparece en un libro escrito por Allen.

La aseveración es parte de un retrato crítico sobre Gates, con quien Allen forjó una amistad cuando asistían a un colegio privado que se transformó en una de las alianzas más emblemáticas en la historia de los
 negocios estadounidenses. El lanzamiento del libro Idea Man: A Memoir by the Co-founder of Microsoft ("Hombre de ideas: Memorias del cofundador de Microsoft") está previsto para el 17 de abril en Estados Unidos. The Wall Street Journal tuvo acceso a un borrador de la publicación.

La memoria ofrece una interpretación revisionista de algunos detalles de la historia de Microsoft y de la relación entre Gates y su ex socio, cuyo trato durante mucho tiempo se había considerado cordial si bien no de estrecha amistad. El libro ha creado una ruptura entre Gates y Allen, dicen personas que conocen a ambos. En la sección de reconocimientos del libro, Allen agradece a Gates junto a otras 17 personas por su "asesoría general y logística".

El libro representa "un retrato muy equilibrado de su relación", dijo David Postman, portavoz de Allen. "Paul claramente valora el aporte, las ideas y la energía de Bill Gates".

"Si bien mi recuerdo de muchos de estos acontecimientos puede diferir del de Paul, valoro su amistad y los aportes importantes que hizo al mundo de la tecnología y en Microsoft", señaló Gates en un comunicado.

El retrato poco halagüeño de Allen sobre Gates en el libro ha repercutido en el estrecho círculo de los veteranos de la primera época de Microsoft, y varias personas que los conocen a ambos han expresado confusión sobre los motivos de Allen para criticar a su ex socio y cuestionado la fidelidad del relato de Allen de ciertos acontecimientos.

Allen asegura, por ejemplo, haber participado en reuniones a las que personas familiarizadas aseguran que nunca asistió. En una ocasión, Allen afirma haber acudido a la casa de un programador en Palo Alto, California, para tratar de convencerlo de integrarse a Microsoft. Fuentes al tanto del encuentro señalan, no obstante, que el que hizo el viaje fue Gates, no Allen. Postman manifestó que no está al corriente de ningún error en el libro.

En su relato, Allen también se posiciona como la fuente de muchas de las ideas más importantes de Microsoft, minimizando el papel de Gates en algunos casos. Allen expresa amargura por no recibir un mayor reconocimiento y más acciones por su labor en Microsoft. Allen se transformó en una de las personas más ricas del mundo gracias al éxito de Microsoft bajo el liderazgo de Gates, y la vasta mayoría de su riqueza se creó en los años posteriores a su salida de la empresa. "Me sorprende que Paul crea que contribuye a su legado al expresar insatisfacción con la cuota de Microsoft que obtuvo", dijo Carl Stork, quien se incorporó a Microsoft en 1981 como asistente técnico de Gates y trabajó en la compañía durante dos décadas. "Si bien todos considerábamos a Paul como un amigo y valorábamos su aporte, no cabe duda de que Bill tuvo un impacto mucho mayor en el crecimiento y el éxito de Microsoft que Paul", aseveró.

Buena parte del libro se concentra en las labores filantrópicas y los emprendimientos de Allen después de dejar Microsoft a comienzos de los ochenta. Su participación inicial en la empresa se convirtió en una de las mayores fortunas del mundo —Allen ocupa el puesto 57 en la lista de multimillonarios con más de US$1.000 millones confeccionada por la revista Forbes, con una fortuna en torno a los US$13.000 millones— y financió desde la adquisición de múltiples equipos deportivos profesionales a la construcción de una nave espacial reutilizable.

En la historia del sector tecnológico, un cofundador ha desempeñado a menudo un papel fundamental en el éxito de una empresa. Gates, Steve Jobs, de Apple Inc., y Mark Zuckerberg, de Facebook Inc., vieron la partida de sus cofundadores antes de que las compañías realmente tomaran vuelo. De todos modos, la importancia de estas alianzas iniciales no puede subestimarse, explica David Yoffie, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. "No estoy seguro de que Bill hubiera abandonado sus estudios en Harvard de no ser por Paul", dice Yoffie, refiriéndose al papel de Allen en alentar a Gates a dejar los estudios para fundar Microsoft. "No sé si Steve Jobs, sin Wozniak, lo hubiera conseguido".

Se suponía que Gates y Allen habían mantenido relaciones cordiales tras la partida del segundo, de 58 años. Allen señala, incluso, que Gates fue una de las personas que más lo visitó cuando se recuperaba de un tratamiento de quimioterapia para combatir otro episodio de cáncer hace dos años.

Allen también revela en el libro que su decisión de dejar Microsoft fue motivada en buena medida por su creciente desencanto con la conducta de Gates, a quien presenta como un jefe confrontacional y exigente, que chocaba con el bajo perfil de Allen. Historias pasadas de Microsoft han dicho que la salida de Allen fue desencadenada por su primer episodio de cáncer en 1982, cuando se le diagnosticó el mal de Hodgkin.

Ese año, Allen dice que escuchó secretamente una conversación en las oficinas de Microsoft en Bellevue, Washington, entre Gates y Steve Ballmer, el actual presidente ejecutivo de la compañía. Ambos hablaban sobre la reciente falta de productividad de Allen y sobre cómo podrían diluir su participación en la compañía mediante la emisión de opciones para sí mismos y otros accionistas. Allen cuenta que irrumpió en la sala y encaró a Gates y Ballmer, quienes posteriormente se disculparon y archivaron el plan. "Había ayudado a fundar la compañía y aún era un integrante activo de la gerencia, si bien estaba limitado por mi enfermedad, y ahora mi socio y mi colega estaban tramando como estafarme", dice el libro. "Era oportunismo mercenario, lisa y llanamente".

Un portavoz de Microsoft dijo que Ballmer no iba a comentar al respecto.

Incluso antes de que Microsoft lo enriqueciera, personas que conocían a Allen tenían la impresión de que sus intereses iban más allá de dirigir una firma de software. David Bunnell, quien trabajó en Nuevo México en los años 70 con Allen y Gates, señala por ejemplo que Allen era más apasionado por la música y la cultura que su socio. "Estaba más interesado en el mundo, en un sentido más amplio", indica. "Creo que Bill estaba más abocado" a la empresa, agregó.

Fuente: Wall Street Journal

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