martes, 29 de marzo de 2011

Mano de obra barata para rato



Por Zhang Libin

La fuerza de trabajo barata continuará propulsando el desarrollo económico chino, pero en lo adelante habrá que atender a la demanda de más trabajadores altamente calificados como exige la industria nacional.

Desde que se implementó la política de reforma y apertura hace tres décadas, el desarrollo económico sostenido y acelerado de China se ha beneficiado de las ventajas que le ofrece el flujo continuado de una mano de obra rural redundante.

Antes de 2003, el salario mensual de un joven trabajador emigrante se mantenía en unos 600 yuanes ($91.5). Después de 2005, sus salarios medios mensuales sobrepasaron los 1.000 yuanes, un aumento de más de 60 por ciento en cerca de dos años. En medio de la crisis financiera global, los salarios mensuales de los trabajadores emigrantes chinos experimentaron un aumento interanual de entre 10 a 20 por ciento.

Por consiguiente, muchos analistas afirman que China está perdiendo su ventaja de oferta laboral barata y que la competitividad de la nación está comenzando a declinar. ¿Cuánto hay de cierto en ello?

Personalmente, no estoy de acuerdo. Creo que las ventajas derivadas de una mano de obra barata seguirán vigentes en las dos próximas décadas, durante las cuales, además, el país mantendrá su estatus como nación en vías de desarrollo y economía dual. Como parte de ese panorama no se puede descartar que la mano de obra rural barata siga siendo una ventaja, sobre la cual florezca el crecimiento de la nación.

Aunque en la actualidad se elevan los salarios nominales, lo cierto es que no aumentan los costos laborales, pues el índice de crecimiento de la productividad laboral supera al de los pagos.

Desde reforma y apertura, la productividad del trabajo de China se ha estado elevando rápidamente, especialmente en el sector industrial. La productividad del conjunto de las empresas estatales y privadas, por ejemplo, arrojó un aumento promedio anual de 16,27 por ciento de 1998 a 2006. Durante el mismo período, el aumento anual promedio de los salarios de los empleados fue de 12.85 por ciento, casi 4 por ciento más bajo que el índice de crecimiento de la productividad laboral. Por lo tanto, el aumento en los salarios no causó incrementos en los costos laborales, sino que, por el contrario, propició una reducción de los costos y un alza en la competitividad económica.

Según la actual tendencia del país, las industrias dependientes de mano de obra serán transferidas gradualmente a las áreas centrales y occidentales, donde continuarán desarrollándose por las próximas dos décadas. En consecuencia, los trabajadores emigrantes que marchaban al este pueden encontrar empleo cerca de sus ciudades natales.

La cantidad absoluta de recursos laborales de China es enorme. Para 2014, la población total en edad laboral de la nación podría alcanzar los 997 millones, número que ningún otro país puede lograr.

En resumen, de lo que China carece, o puede llegar a carecer, no es de mano de obra, sino de una fuerza laboral de calidad.

Para solucionar las contradicciones que se forjan a la sombra de mercado de mano de obra, a la vez que se promueve el desarrollo económico, será menester eliminar las barreras institucionales y sistémicas, así como consolidar la protección de los derechos de los trabajadores.

El autor es investigador del Instituto de Estudios de Ciencia Laboral, del Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social

Fuente: elpuebloenlinea

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