jueves, 17 de marzo de 2011

Un-doing business (o la trampa de Costa Rica)


Una lectura diferente sobre lo que el Mundial Doing Business 2011 ("Haciendo la diferencia para los emprendedores") muestra sobre los reales estándares de competitividad de Costa Rica. Por: Jaime Ordoñez

El informe del Banco Mundial Doing Business del año 2011 llamado Making the Difference for the Entrepeneurs (Haciendo la diferencia para los emprendedores y empresarios) tiene información alarmante para Costa Rica.  

En la clasificación general que evalúa la facilidad para hacer negocios, Costa Rica obtiene el lugar 125 de 183 países, por debajo de otras naciones de la región como  Panamá (puesto 72),  El Salvador (puesto 86), Guatemala
(puesto 101) y Nicaragua (puesto 117).  Solamente supera  a  Honduras, país que ocupa el lugar 131. 

Esta información no quiere decir que el “ambiente político o social” costarricense no tenga todavía ventajas comparativas a esos países, con mayores problemas sociales y políticos. Quiere decir otra cosa.
Que, a pesar de esas ventajas socio-económicas o políticas, el sistema administrativo tico es lento, burocrático y desesperante. Y eso puede matar a Costa Rica en el mediano o largo plazo.  Los emprendedores o inversores podrán tener interés en venir a este país por su prestigio democrático, pero pueden salir huyendo al cabo de algún tiempo.

Mientras en Alemania se requieren 3 procedimientos -que duran aproximadamente 17 días- para la obtención de datos de la electricidad, en Costa Rica se requieren 5 procedimientos que tardan 62 días para ser resueltos. Esto significa que, en contraste con Alemania, la complejidad costarricense se triplica. Veamos la tabla cruzada con Chile, que tiene el puesto 43 en la tabla.  Mientras iniciar un negocio en Costa Rica toma 60 días, en Chile se hace únicamente en 22 días. El manejo de permisos de construcción en Costa Rica toma 191 días, en Chile 125.

La facilidad para hacer negocios no tiene que ver con el talante ideológico o el “estado social de derecho” de un país.  Por ejemplo Noruega (uno de los países con mayor seguridad social y políticas públicas del planeta) y número 2 en el Indice de Desarrollo Humano del PNUD, tiene el puesto número 8 en Doing Business.

Es decir, el Estado noruego es fuerte-- se trata de un socialismo a la escandinava--  y ello no obsta para que sea uno de los países con mayor facilidad y más rápidos del mundo para hacer negocios. El problema es otro: se trata de la calidad de la burocracia.   

Veamos el ejemplo opuesto. Países no intervencionistas como Noruega, sino más aperturistas como Colombia, Perú o Portugal tienen los puestos 39, 36 y 27 respectivamente. Contra los 191 días que requiere Costa Rica para obtener permisos de construcción, Perú lo logró bajar esta estadística a  97 días.

A pesar de sus detractores, Allan García logró atraer inversiones, bajar la presión social y poner a Perú a crecer a un ritmo de casi el 9% del PIB en el último lustro. Algunos dirán que el problema de Perú sigue siendo la distribución. Es cierto. Pero sin riqueza y crecimiento no se podrá redistribuir y repartir adecuadamente.

La chauvinista Costa Rica debería poner sus alarmas de alerta. Por un lado, su complejo sistema hiper-legalista no ha podido evitar la corrupción que ha ensuciado su vida ciudadana y política en los últimos 10 años. Por otra parte, se trata de un sistema burocrático que está asfixiando al país. Lejos de ser la Suiza de Centroamérica que alguna vez pretendió, los ticos nos estamos convirtiendo cada día más en un lento y despacioso tren que va hacia atrás, en dirección al siglo XX, a nuestras glorias pasadas. Sin embargo, parece que no entendemos el siglo XXI

Fuente: estrategiasynegocios.net

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