lunes, 20 de junio de 2011

Una economía pasada de horno


URUGUAY. Centros comerciales repletos en horarios impensados, autos que recorren sin suerte estacionamientos a pleno, colas de carros desbordantes en los supermercados, restaurantes que ahora exigen reservación. Los ingresos de los uruguayos aumentan y se vuelcan al consumo cada vez en mayor proporción. Los uruguayos gastan más y la economía se acelera. Pero quizás, Uruguay empiece a pecar por sus excesos.

El recalentamiento de la economía es un problema casi tan grave como la falta de dinamismo. Pero es cierto, se vive mejor. El sobrecalentamiento surge de una buena noticia. Al fin y al cabo, la incertidumbre y el miedo llevó a los uruguayos a posponer durante años sus decisiones de consumo.

Cambiar el auto, comprar una casa o renovar los muebles, fueron impulsos reprimidos durante la última década
en muchos hogares del país. La gente temía que la bonanza se termine y haya que volver a hacer malabares para pagar las deudas.

Hoy el clima es muy diferente. La confianza de los consumidores es otra. La predisposición a la compra de bienes, relevada por el Programa de Opinión Pública y Confianza Económica (Popce) de la Universidad Católica y Equipos Consultores, muestra en mayo niveles cercanos al máximo de comienzos de 2010. Al mismo tiempo, se encuentran más de 50% por encima de los registrados en 2007, cuando la crisis  financiera internacional no se veía venir.

Pero el crecimiento del consumo encierra en sí mismo una cuota de preocupación, más aún con un mercado de trabajo en niveles de casi pleno empleo. El recalentamiento de la actividad es un riesgo y una economía pasada de horno es más vulnerable frente a cualquier vaivén internacional.

La expansión exacerbada del gasto privado acelera el proceso inflacionario y genera mayores presiones para la apreciación de la moneda. Esto es, hace del dilema entre controlar la inflación y velar por un tipo de cambio más competitivo, un desafío más difícil para las autoridades.

El consumo no solo se encuentra en valores récord, sino también representa un porcentaje mayor del Producto Bruto Interno (PBI). Alcanzó 71,7% del total de la actividad en los 12 meses finalizados en marzo y no da señales de desaceleración. La tasa de crecimiento del gasto privado en consumo es la más acelerada al menos desde que se cuentan con datos comparables, en 2005. En el año móvil finalizado en marzo, el aumento fue de 11,4%, muy por encima del crecimiento de 7,8% del total de la economía.

Conforme los ingresos de la población se canalizan a través del gasto –y el ahorro se desacelera–, el dinero cambia de mano más rápido y genera una presión adicional sobre los precios. De hecho, la inflación se encuentra hoy dos puntos y medio por encima del límite superior del rango meta oficial, de entre 4% y 6%, y ninguno de los analistas consultados mensualmente por el Banco Central (BCU) espera que se reencauce en un horizonte de 18 meses.

La alternativa es una mayor contracción de la demanda agregada. Exhortar a la población a ahorrar en lugar de consumir. La suba de la tasa de referencia, que esperan los analistas privados, para la reunión del próximo jueves del Comité de Política Monetaria (Copom), opera en ese sentido.
El horno sigue encendido y la economía empieza a largar olor a quemado

Fuente: observa.uy

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dejanos tu opinion

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | Grocery Coupons