lunes, 19 de diciembre de 2011

France Telécom: entrenar jefes con astronautas para prevenir suicidios



Aunque parezca disparatado, un astronauta tiene mucho que enseñar a los dirigentes de hoy. Este profesional del espacio es, de hecho, el jefe perfecto porque tiene que mandar sobre un equipo de personas de nacionalidades diferentes que viven hacinadas y en condiciones extremas. Por eso, aunque atípico, es uno de los ponentes en Orange Campus, la escuela puesta en marcha por la teleoperadora francesa para reeducar a sus dirigentes y aliviar la "tensión social" que provocó 60 suicidios entre 2007 y 2010

Igual que el citado formador, en la compañía saben mucho de situaciones extremas. En 2009 la operadora vivió su peor momento en la crisis de muertes voluntarias dentro de su plantilla y un año después, tras la marcha de la antigua dirección, el nuevo presidente, Stéphane Richard (ex jefe de gabinete de la ex ministra de Economía, Christine Lagarde), decidió poner en marcha un plan de urgencia para frenar la sangría en sus filas.

Este programa, bautizado como "nuevo contrato social", se marcaba entre sus principales objetivos cambiar la mentalidad de parte de la clase dirigente, "que había heredado las malas prácticas impuestas por la vieja dirección", según confiesan en la empresa. "El primer paso para cambiar
 la situación y mejorar el clima de trabajo es crear nuevos lazos entre los dirigentes y los empleados", asegura Bruno Mettling, jefe de Recursos Humanos de la operadora.

Un total de 10.000 de los 20.000 jefes con que cuenta la empresa han pasado ya por las aulas de esta escuela creada hace sólo un año. El objetivo: aprender a ser mejores jefes. El código de referencia en el que se basan para mandar ha cambiado totalmente: donde antes se fomentaba la competitividad, ahora se promueve el respeto y el lugar que antes ocupaba la presión ahora lo tiene la motivación.

Más cerca de la gente

"A través del intercambio de experiencias con otros compañeros ejercemos un management mucho más próximo. Ahora el mensaje se centra más en lo humano. Cierto es que las cifras en una empresa son importantes, pero ahora nos movemos en un terreno mucho más personal, estamos mucho más cerca de los consejeros", valora Bruno Caerels, uno de los jefes-alumnos.

Además de la sede central en París, Orange Campus también está presente en Polonia y en Madrid, pues "se trata de los lugares donde la empresa cuenta con un mayor número de dirigentes", explica Mettling.

Un total de 260 del total de 530 jefes españoles con que cuenta Orange se han apuntado a estos cursos para dirigentes. Marisol Cañadas, madrileña que trabaja desde hace un año en el campus parisino, también reconoce este cambio de aires en la compañía. "Buscamos también crear espacios acogedores, donde la gente se sienta a gusto".

Este cambio de valores en las altas esferas implica una pedagogía única. "Hay muchos filósofos o artistas que viene a impartir los cursos. El filosofo por ejemplo enseña a valorar el tiempo presente. Se trata de que el dirigente aprenda a trabajar en el presente humano y no el futuro económico a largo plazo", cuenta la directora del campus, Marie Bernard Delom.

Yo recluto, yo integro

Catherine sigue una formación de dos días titulada Diversidad en la empresa. Se trata del segundo curso de esta jefa parisina que tiene a su cargo un equipo de 18 personas. Anteriormente realizó el curso titulado Yo recluto, yo integro. La experiencia fue tan positiva que ha querido repetir. "Es cierto que hay una apertura en esta puesta en marcha de una nueva forma de dirigir", opina la francesa.

Bruno, su compañero en las aulas, explica la importancia de saber gestionar un equipo en el que "hay gente de diferentes estatus –unos prejubilados, otros recién incorporados- pero también de diferentes edades y culturas".

Porque el tejido humano de la empresa no solo lo forma la plantilla, William Day aprende cómo relacionarse con los clientes -"se trata de comunicar mejor los fundamentos de la empresa", explica-, mientras que Melanie hace el curso Me convierto en manager de manager, en el que aprenderá a manejar un equipo más amplio del que ahora tiene a su cargo. Todos creen que volver a las aulas les hará ser mejores y ayudará, si no a curar las heridas abiertas en la operadora, al menos a pasar una página. Están convencidos de que los jefes no nacen. Se hacen

Fuente: elmundo.es

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