jueves, 1 de diciembre de 2011

Las cadenas que liberan nuestra creatividad



Los estudios muestran que los obstáculos, desde la métrica a los videojuegos, contribuyen a mejorar el desempeño

G.K. Chesterton señaló que "el arte consiste en la limitación. La parte más bella de todo cuadro es el marco".

El escritor se refería a la importancia de restricciones en el proceso creativo. Aun cuando tendemos a pensar que la imaginación se beneficia de la libertad total, artistas y diseñadores dependen a menudo de estrictas convenciones y requisitos formales. Las canciones pop tienen coros y estribillos; las sinfonías constan de cuatro movimientos; las pinturas obedecen las tradiciones de la retratación.

Acaso el mejor ejemplo del papel de las limitaciones creativas sea la poesía. A primera vista, el arte parece estar definido por la liberación: los poetas no necesitan seguir reglas de sintaxis y puntuación. De todos modos, la mayor parte de la poesía depende de formas con especificaciones rigurosas, como haikus y sonetos. En vez de componer en verso libre, los poetas se torturan con limitaciones. ¿Por qué?

Un nuevo estudio encabezado por Janina Marguc de la Universidad de Ámsterdam brinda una respuesta interesante e inesperada. Las frustraciones de la forma vienen acompañadas de un beneficio mental, el de permitir pensar de manera más integral y creativa.

Los investigadores
 comenzaron por pedir a los participantes del estudio resolver anagramas mientras una voz perturbadora hacía el papel de obstáculo. Luego administraron a los participantes pruebas sensoriales para medir la capacidad de razonar sin enredarse en los detalles, es decir, en los términos del viejo adagio, poder ver el bosque y los árboles. Las personas expuestas al primer obstáculo mostraron un mayor "alcance perceptual"; quienes no habían lidiado con la perturbación se rezagaron. Cuando buscamos soluciones creativas, con frecuencia buscamos la respuesta en el bosque. Los árboles nos retienen.

Los obstáculos también permiten que las personas consideren un mayor abanico de posibilidades e ideas. En un segundo experimento, los sujetos desafiados por una limitación demostraron una mayor flexibilidad en su uso de categorías conceptuales.

La mayoría de las personas, por lo pronto, no consideran el "teléfono" como un "mueble". En cambio, conciben los teléfonos como aparatos de comunicación. Pero quienes primero habían lidiado con una restricción mental tenían una probabilidad mucho mayor de considerar los teléfonos como algo vagamente vinculado a los muebles. Tal flexibilidad con frecuencia es necesaria cuando hay que plantear nuevas ideas, las cuales requieren traspasar los límites familiares del pensamiento.

En su estudio final, los psicólogos pidieron a los participantes que resolvieran un juego de laberintos para computadora. Para algunos, un obstáculo que lo bloqueaba hacía mucho más difícil ver la ruta de escape. Luego, todos recibieron una medida estándar de creatividad conocida como prueba de asociaciones remotas. Tras ver tres palabras en una pantalla —por ejemplo, "envidia", "golf" y "habichuelas"— los estudiantes tenían que encontrar una cuarta palabra que conectara todas (la respuesta es "verde"). Los estudiantes que primero fueron expuestos al obstáculo resolvieron 40% más de las pruebas.

La lección general es que el cerebro es una maraña neural de posibilidades casi infinitas, lo que significa que pasa mucho tiempo y energía escogiendo qué cosa no advertir. Por ello, la creatividad le cede su lugar a la eficiencia; pensamos en prosa literal, no en poesía simbolista.

Sólo cuando encontramos un obstáculo inesperado —un desafío que no podemos resolver fácilmente— se aflojan las cadenas cognitivas, dándonos nuevo acceso a las extrañas conexiones que se están gestando a ritmo pausado en la imaginación.

El beneficio de los obstáculos también se trasvasa a tareas completamente desvinculadas, por lo cual empezar el día con un crucigrama difícil o escribir un haiku puede ayudar a la gente a resolver mejor los problemas del mundo real.

Los poetas han intuido esta verdad hace mucho, y por ello adhieren a las formas poéticas. Los requisitos artificiales del soneto son tan sólo otro obstáculo cognitivo que obliga a la mente a pensar de una manera más expansiva. Como los poetas necesitan encontrar una palabra con rima con exactamente tres sílabas, o un adjetivo que se ajuste a la métrica yámbica, terminan revelando asociaciones inesperadas, escapando de la trampa de los estereotipos. Las limitaciones, en otras palabras, los liberan

Fuente: Wall Street Journal

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dejanos tu opinion

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | Grocery Coupons