martes, 27 de diciembre de 2011

Lo que lleva a un empleado a cometer fraude



En la mayoría de los casos, los empleados defraudan a sus patronos porque las condiciones fueron propicias para incurrir en la práctica.

Se trata de la creación de un “triángulo de fraude” que debe evitarse a toda costa, dijo el contador público autorizado Eduardo González Green, al reiterar que un patrón de fraude en una empresa puede llevarla a la bancarrota.

La primera punta de ese triángulo es el incentivo o necesidad real que tiene la persona para apropiarse de activos que no le pertenecen. “La situación económica es un incentivo, pero también la mala vida de los perpetradores o personas con vidas dobles o vicios”, explicó el contador de la firma Aquino, De Córdova, Alfaro & Co.

Dijo que la estructura de compensación a empleados o gerenciales en función de desempeño debe implementarse con cautela, pues podría ser contraproducente. Recordó que en el caso de Enron, los ejecutivos que alteraron los estados financieros de la empresa recibían bonos por productividad que eran más altos que los salarios que recibían.

Otra punta del triángulo
 supone justificar la conducta. “La persona se queja de las condiciones de trabajo. Piensa que los dueños siempre salen temprano y no hacen na’. Si el jefe no da una buena imagen o es un ogro y un evasor contributivo, más justificación se encuentra”, agregó el examinador certificado en fraude.

De acuerdo con el contador Gerald D. Burgos Rivera, la oportunidad de cometer fraude aumenta cuando los controles de una empresa no son prácticos, cuando no hay supervisión o cuando no hay auditorías internas o externas.

Para evitar el fraude

Para evitar la práctica, deben implementarse diversas estrategias. Entre estas: un código de ética que aplique a todos los integrantes de la organización; políticas de prevención de fraude -como sería una línea caliente para denunciar actos ilícitos- e implementar un programa de educación sobre el tema. Además, la segregación de deberes es esencial, indicó.

Burgos Rivera, quien también labora para la firma Aquino, De Córdova, dijo que colocar un letrero en el establecimiento que instruya al consumidor a exigir su recibo de compra es un mecanismo de prevención que costará mucho menos que pagar por una investigación de fraude y los honorarios legales asociados con ese proceso.

González Green insistió en la necesidad de hacer un buen ejercicio de evaluación a la hora de contratar recursos. “Hay empresas que ni siquiera llaman a las referencias que aparecen en el resumé de un candidato”.

El castigo es necesario

Subrayó, además, la necesidad de aplicar consecuencias explícitas y contundentes para quien incurre en la práctica.

Dijo, empero, que en muchas ocasiones, la empresa prefiere no encausar al perpetrador porque tiene la expectativa de recuperar algo de la pérdida. “Se negocia sin adjudicar culpa... eso crea un mal precedente porque los demás empleados interpretan que el mayor efecto será el despido”.
“Algunos de estos perpetradores gozan de una reputación intachable en la industria de la que son parte”, sostuvo el contador, al agregar que en más de la mitad de los casos que ha investigado, los perpetradores nunca fueron acusados y, por ende, nunca fueron convictos. “Su récord es limpio

Fuente: elnuevodia.com

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