lunes, 5 de marzo de 2012

Alemania busca mano de obra cualificada


En Alemania cada vez faltan más ingenieros, médicos e informáticos. Para atraer a profesionales del extranjero, el Gobierno busca facilitar los trámites de inmigración a ciudadanos de países fuera de la Unión Europea.

Lo que para Estados Unidos es la “Green Card”, para Europa será la “Blue Card”. Las Directrices de Alta Capacitación establecidas en Bruselas en 2009 quieren ofrecer a miembros de países fuera de la Unión Europea (UE) los mismos derechos de residencia. El Gobierno alemán se ha tomado tres años para aplicar dichas directrices y así introducir la “Blue Card”.

Ante el desarrollo demográfico, sin embargo, ya nadie puede cerrar los ojos. Según pronósticos del Instituto Nacional de Empleo, Alemania tendrá un déficit de trabajadores para el 2030 de seis millones. Una disminución tan drástica de la capacidad productiva frenaría la dinámica de crecimiento e innovación, advierte el director del Instituto para el Futuro del Trabajo, Klaus Zimmermann. “El amenazante descenso de la población, para el 2030 a aproximadamente 77 millones y para el 2060 a 65 millones, también pone en peligro las bases para el
financiamiento de nuestra seguridad social.”

Mercado laboral cerrado

El obstáculo más grande hasta ahora para que un inmigrante proveniente de un país fuera de la UE pueda trabajar en Alemania es su comprobante de ingresos. Éste debía ser de al menos 66.000 euros al año. Según expertos en economía y la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB), este límite salarial es demasiado alto y esta reglamentación ha provocado que apenas se concedan 150 permisos de residencia cada año.

Esto ahora deberá cambiar. Con la ley que se debatió el pasado jueves en el Bundestag para poner en práctica las directrices de la UE se busca bajar el límite salarial. Quien quiera adquirir una “Blue Card” ahora solo deberá comprobar que tendrá un ingreso de al menos 44.000 euros al año y poseer un título universitario. Con estos requisitos se obtendrá un primer permiso de residencia el cual después de tres años laborales se podrá convertir en un permiso de residencia ilimitado. Quien gana al menos 48.000 euros al año obtendrá directamente un permiso ilimitado. Además, sus cónyuges ya no tendrán que probar conocimientos de alemán y tendrán derecho a la búsqueda inmediata de un empleo. En ramas donde falta mucha fuerza laboral, como medicina, ingeniería y tecnología, se planea reducir el comprobante de salario mínimo a incluso 35.000 euros al año.

Estudiantes y trabajadores especializados se deben quedar

Para retener a estudiantes egresados en Alemania también se les ofrecerá a estos la “Blue Card”. Durante un año podrán seguir trabajando en el empleo que comenzaron durante sus estudios. Si posteriormente encuentran un trabajo relacionado con sus estudios, obtienen el permiso de residencia luego de dos años de haberlo ejercido. Estas reglas también serán aplicadas a los extranjeros que concluyen una formación profesional en Alemania.

Con estas medidas el Gobierno quiere mandar señales claras a las fuerzas laborales internacionales fuera de Europa, dice Ole Schröder, Secretario de Estado en el ministerio del Interior. “Se les necesita, son bienvenidos con sus familias, tienen un futuro en Alemania. Queremos ser un país abierto y atractivo para las cabezas más inteligentes del mundo. “

Críticos aún ven falta de enmienda

La oposición duda de que una simple reducción del límite salarial sea suficiente para atraer más trabajadores cualificados al país. Según Memet Kılıç del Partido de los Verdes, se debe también mejorar el clima laboral y el social. “Para ello se requiere una perspectiva de permiso de residencia segura, una posibilidad de obtener la nacionalidad alemana y por último un lucha efectiva contra el racismo.”

Kılıç considera que todavía existe un déficit en estos tres puntos y menciona como ejemplo que las directrices para la “Blue Card” establecen que los inmigrantes pierdan su permiso de residencia si en los primeros tres años piden ayuda social al Gobierno. “Otorgar un permiso de residencia con restricciones infringe nuestra ley de inmigración” asegura Kılıç. Con estas medidas, Alemania presenta la imagen de una sociedad cerrada. La señal a los trabajadores especializados es muy negativa y se espera que por esa razón eludan el mercado laboral alemán.

Los estados federales exigen retoques

También el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) ha criticado el proyecto de ley. La diputada del SPD en el Bundestag Daniela Kolbe dice que una reducción drástica del límite del salario mínimo podría llevar a un dumping salarial en el país. “Estamos hablando de ingenieros, matemáticos y científicos cuyo sueldo anual inicial es de 39.200 euros en promedio. Somos de la opinión que no existe ninguna necesidad de seguir bajando los sueldos en empleos escasos”.

El Bundesrat ya ha señalado que los estados federados solo aprobarían el proyecto de ley bajo condiciones. De importancia para los Länder es que la “Blue Card” pueda ser igualmente obtenida por ciudadanos de países fuera de la UE que no posean títulos universitarios. Con esta condición la Cámara quiere facilitar el acceso a profesiones de asistencia a enfermos, las cuales son igualmente escasas.

Autorin: Sabine Kinkartz/Gabriel Domínguez
Editor: Pablo Kummetz

Fuente: dw-world

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