martes, 10 de abril de 2012

Una nueva red social busca hacerse lugar entre los usuarios

Los hermanos Sebastián y Gabriela Bidegain, de origen uruguayo, junto al mexicano Javier Martínez-Ruiz se conocieron en el campo de la Universidad  Católica de Louvain en Bélgica. Los tres eligieron Uruguay como país para asentarse y lanzar Stillhere.me, una nueva red social que apunta a diferenciarse introduciendo nuevas características vinculadas a los recuerdos. Además, permite recordar a personas fallecidas, así como dejar encapsulada importante información que solo recibirán los “herederos” elegidos por cada usuario.

Consultados sobre la saturación en el mercado de las redes sociales, los emprendedores  explicaron por qué Stillhere tiene potencial para desarrollarse.

“Es real que en este momento hay muchas redes sociales, como Facebook, que es enorme. Nosotros justamente apuntamos a la integración con ella”, explicó Gabriela Bidegain. Para poder registrarse como
usuario de Stillhere, puede hacerse mediante la cuenta de Facebook que el usuario ya posea; esto permite poder administrar las dos cuentas en conjunto. 

“Facebook quedó como una red de uso general y lo que queda abierto como nicho de mercado son opciones para redes sociales que se integran a Facebook, pero que además ofrecen un plus. En este caso nosotros estamos ofreciendo una opción que puede complementar lo que ya tienen los usuarios”, indicó Martínez-Ruiz, quien además se encargade los aspectos técnicos de la red social.

Martínez-Ruiz, que cuenta con un doctorado en informática,  desarrolló Stillhere, apoyado en los conocimientos teóricos de los hermanos Bidegain. Gabriela es socióloga y Sebastián politólogo. “Todo el estudio de redes sociales existía antes de que fueran informatizadas: allí también está nuestro aporte”, aportó Gabriela Bidegain.

Lo nuevo

Según cuenta Gabriela Bidegain, la idea base de Stilhere surgió de una observación de su hermano. “Sebastián estaba trabajando hace un tiempo en internet y se dio cuenta de que faltaba una herramienta en la que se pudiera  almacenar información de forma segura por si algún día a alguno le pasaba algo”, relató.  Así fue como el tema empezó a hablarse entre los tres.

Con esa idea de base, se comenzó a trabajar sobre dos de los componentes básicos de la nueva red social y que además la diferencian de otras que ya están funcionando: los legados y la bóveda virtual.

Los legados son como “cajas fuertes” con contenido digital, ya sean videos, fotos o textos, que se hacen visibles a los destinatarios elegidos por el usuario en caso de muerte. El usuario también puede  determinar la fecha en la que puede ser abierto ese legado.  “Funciona como si se tratara de una cápsula del tiempo para un heredero, ya sea un hijo o  un nieto”, aclaró Martínez-Ruiz.

En el caso de la bóveda virtual, se intenta resolver la problemática de qué es lo que pasa con todas las cuentas virtuales de la gente al fallecer. En este caso Stillhere permite guardar toda esa información para que sea retransmitida a una persona o “heredero”.
Los contactos con los “herederos” se activan mediante un sistema básico de control que se llama “el pedal del hombre muerto”, explicó Martínez-Ruiz.

“Es el sistema que tenían las locomotoras en el siglo XIX. El maquinista siempre tenía que estar presionando un pedal mientras estaba conduciendo y en el momento en que por alguna razón lo soltaba, inmediatamente se activaba un freno automático de toda la locomotora para que no chocara.

Ese sistema se trasladó a las centrales eléctricas, a las centrales de metro y también el concepto se trasladó a la informática. En Stillhere, luego de un tiempo de tres meses de inactividad en la red, el sistema envía al usuario un correo electrónico para tratar de identificar que la persona sigue viva”, dijo.

La bioespiral

Además de los componentes clásicos de toda red social, como el muro, el chat y la posibilidad de compartir información con los amigos y generar grupos, Stillhere tiene otro componente que la diferencia: la bioespiral. Esta es una herramienta que permite  desplegar la lista de recuerdos almacenados por el usuario en un orden no cronológico.
La bioespiral guarda los recuerdos administrándolos por edad en las categorías niñez, adolescencia, adultez y años dorados. Cada persona que haya participado de esos momentos  que fueron archivados puede aportar comentarios, fotos o cualquier tipo de material.

Cada recuerdo se visualiza en la bioespiral como una cajita,  y al hacer clic sobre ella se despliega un muro para ese recuerdo específico, se explicó.

Futuro

La idea, que surgió en enero de 2011, lanzó su versión beta en noviembre del año pasado en español y en inglés. Ahora están trabajando en la versión en francés, con muchas expectativas de que se desarrolle con éxito en el mundo francófono.

La red, aunque con pocos usuarios, ya está presente en casi toda Latinoamérica, algunos países de Europa y Estados Unidos. “Para nosotros es importante porque podemos empezar a ver las reacciones en los diferentes países”, aseguró Bidegain.

Los emprendedores aseguraron que la viralidad que producen las redes sociales es lo que los ha hecho crecer en estos meses, ya que aún no se hizo un lanzamiento oficial, ni publicidad. “En general se trata de nuestra red de amigos que lo fue difundiendo”, explicó Bidegain.

Por ahora la financiación ha sido del equipo emprendedor, pero ya cuentan con algunos anunciantes .  Ahora tienen intenciones de comenzar a  presentarse a algunos concursos

Fuente: elobservador.com.uy

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