martes, 1 de mayo de 2012

Alemania vive el boom del comercio justo



Todo comenzó con el café. Entre tanto, la gama de productos con sello de comercio justo es tan amplia, que incluye hasta muebles. En Alemania, las ventas siguen creciendo. En el 2011 aumentaron un 18 por ciento.

"Desde 2002, las ventas en Alemania de productos de comercio justo se han multiplicado por ocho", dice con orgullo Dieter Overath, director ejecutivo de TransFair Alemania. El sector generó durante el 2011 un volumen de negocios por 400 millones de euros. Para Overath esta tendencia está en aumento. "Creo que este año vamos a romper la marca de medio billón", dice.

Confianza, la clave
Varias son las razones para el rápido crecimiento de este sector económico. La primera es la presencia cada vez mayor de productos de comercio justo en los supermercados y tiendas de descuento. Aparte de productos como el café, chocolate y banano, en los últimos años ha crecido especialmente la demanda por rosas cultivadas de forma justa. Cinco años después de su introducción al mercado alemán alcanzaron una cuota del mercado de cerca del siete por ciento

La otra razón es que los
 consumidores alemanes están dispuestos a pagar, y con gusto, un incremento en el precio, si con ello tienen la sensación de apoyar a una buena causa. El sello “Fairtrade” es reconocido en Alemania por cerca del 70 por ciento de la población. Pero además, cuenta con un alto grado de confianza por parte de los compradores.

Café, el pionero
Desde hace 20 años, la empresa TransFair en Alemania es la encargada de otorgar el sello de comercio justo a los productos que cumplen con ciertos criterios de producción y comercialización. Al comienzo, el sello se llamaba “TransFair”; ahora es “Fairtrade

El primer producto que obtuvo esta etiqueta fue el café. Esto se debe, en parte, a que a los alemanes les gusta beber café, y en grandes cantidades. La otra razón fue que los comercializadores de café se ven gravemente afectados por las normas del libre comercio internacional. Si la cosecha es buena, el precio cae. Si es mala, los cafeteros tampoco ganan mejor. En el marco del comercio justo existe la garantía de la compra del producto a largo plazo, así como precios mínimos fijos. Gracias a ello, los productores de los países emergentes son independientes de la fluctuación de precios del mercado mundial. De esta manera, también se evita que caficultores, recolectores de banano y cultivadores de flores sean víctimas del dumping en los precios.

Criterios sociales y ecológicos
Los productores y distribuidores que desean obtener el sello de comercio justo se comprometen a cumplir ciertos estándares sociales, como no permitir el trabajo infantil ilegal o garantizar los derechos de los trabajadores. Entre los criterios ecológicos están el uso reducido de pesticidas y la promoción de la agricultura ecológica. El cumplimiento de estos estándares no es verificado por la empresa que otorga los sellos, sino por un organismo de certificación externo

Además de alimentos y flores, TransFair también otorga el sello de comercio justo a muebles. Para ello, ya cuenta con dos importantes socios comerciales en Alemania. Tanto una importante empresa de venta por catálogo, así como una compañía de muebles del sur de Alemania están dispuestos a vender estos productos certificados con el sello de comercio justo. Los muebles son fabricados en México. La madera proviene de pequeñas plantaciones forestales de Bolivia, Chile y Honduras. Fairtrade Alemania coopera con el sello FSC, otorgado por el Consejo de Administración Forestal de Toronto (Forest Stewardship Council, FSC por sus siglas en inglés). El FSC garantiza que la extracción de la madera haya sido realizada respetando el ecosistema, así como los derechos de las comunidades que viven o explotan el bosque de forma sostenible.

Tendencia de moda
La estrategia de venta de TransFair también se enfoca en las ciudades y pueblos. En el 2011, varios de ellos se comprometieron a promover el comercio justo de forma activa. Por ejemplo, a través de la venta justa de café en entidades municipales, el uso de balones con el sello “Faitrade” en clubes deportivos y colegios, o la utilización de adoquines certificados en la restauración de lugares públicos.

El pasado 11 de abril, la pequeña isla de Langeoog, en el Mar del Norte, fue nombrada como la “Primera Isla de Comercio Justo" de Alemania. Para muchos municipios, esta distinción puede atraer más turistas. A parte de ser orgánico, el comercio justo también es una tendencia de moda.
Autor: Klaus Dahmann / Cristina Mendoza Weber
Editora: Emilia Rojas

Fuente: dw-world

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dejanos tu opinion

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | Grocery Coupons