martes, 29 de mayo de 2012

Cooperativas de consumo ante la crisis de precios



Santo Domingo. Los precios suben y la realidad establece que lo hacen sin control aparente. Ante este fenómeno de especulación mundial, en el que el mercado de futuro predomina sobre la base de supuestos, los consumidores deben defenderse a como dé lugar.

¿Cómo puede enfrentar una familia estas variables que parecen tan ajenas a su entorno? ¿Qué influencia tienen las materias primas en un plátano que usted cosecha en su patio? La relación es tan directa como pensar que los materiales para fabricar la azada que utilizó para preparar la tierra se cotiza en bolsa.

Las cooperativas de consumo, de ahorro y crédito, eléctricas y agropecuarias, entre otras, dominan los sectores en los cuales incursionan más estas entidades mutualistas. La necesidad de defensa de parte de la población, muchas veces sin los canales adecuados y la información pertinente para reclamar el derecho, se convierte en una razón más que suficiente y valedera para la formación de una cooperativa de consumo.

No en vano hace casi 50 años que el Estado, a través de la ley 127-64 sobre Empresas Cooperativas, declaró a este sector como prioridad nacional.

Según la legislación
 vigente las cooperativas son de consumo, agropecuarias, de producción y trabajo; de vivienda, de ahorro y crédito, de seguros y salud; las de participación estatal, juveniles y escolares, así como de servicios públicos cooperativos.

El presidente del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop), Pedro Corporán, y el experto en cooperativismo Carlos Aníbal Rodríguez aseguran que las cooperativas de consumo, entre otras formas o expresiones del mutualismo, son una vía segura para que los consumidores se defiendan de la especulación.

Rodríguez considera que la crisis de precios, que a su entender afecta a los consumidores en niveles que se han vuelto insoportables, donde los organismos que representan al Estado y el sector privado se han declarado incompetentes para controlar la situación, no sólo es un tiempo de dificultades, ya que el reto está en convertir esta experiencia en una oportunidad.

“La idea no es nueva, pero por alguna razón su presencia no tiene tanto poder a pesar de que han servido de campo de batalla para combatir la inflación a millones de personas”, refiere el experto.
Sobre las cooperativas de consumo, expone que no son más que empresas organizadas de manera libre y voluntaria por un grupo de personas con el propósito de satisfacer las necesidades y solucionar los problemas que les afectan relacionados con la venta, distribución de alimentos y artículos de uso corriente para el hogar.

Explica que en este momento de crisis la economía dominicana necesita de una nueva orientación que implique revisar las políticas monetarias para promover la inversión y la creación de empleos e incluir la demanda de bienes y servicios en la población.

A su entender, hay que incentivar el consumo y estimular la producción, por lo que se hace necesario proporcionar los recursos para que se promueva la organización de cooperativas de consumo entre la clase media y marginada de la población.

Afirma que es necesario premiar el ahorro en la familia para que con su participación, la ama de casa que es la reina de los consumidores, juegue un papel preponderante en las ideas necesarias a considerar para la ejecución de programas en defensa de la población.

El propósito fundamental de la cooperativa de consumo es trabajar por el mejoramiento social y económico de sus asociados mediante la acción conjunta de estos en una obra colectiva y como tal es una asociación de consumidores.

Facilidades
Puede operar desde un simple almacén hasta un supermercado. A través de este sirve a los usuarios, quienes son sus dueños, la controlan y manejan de acuerdo a las normas democráticas de conducta que sustenta la filosofía del cooperativismo.

Cualquier persona que se identifique con las necesidades de un consumidor puede hacerse socio de la cooperativa, no importa su condición social y económica.

A diferencia de los bancos, todo socio/ahorrante tiene derecho a un voto sin importar el monto de capital que haya aportado y la persona aceptada como socio deberá comprometerse a aportar capital, cuyo rendimiento estará sujeto al resultado de las operaciones económicas y a las normas que en este sentido establece la ley.

Los beneficios o excedentes que se obtengan se distribuyen en base al patrocinio de los socios, lo que significa que el miembro de la cooperativa que utilice los servicios de la entidad, o sea, que realice mayor volumen de compra, obtendrá el derecho de recibir más beneficios al final del año. Con esto, lo que hace la cooperativa de consumo es devolver al socio parte del dinero que utilizó al realizar sus compras.

“Esta acción es la que sustenta que la cooperativa no persigue fines pecuniarios, es una empresa de servicios para el beneficio común”, afirma Rodríguez, contrario a los bancos que sí buscan reportar utilidades que no son repartidas entre los ahorrantes.

Otra de las ventajas que ofrece el sector es acceso a educación y entrenamiento para sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyen eficazmente a su desarrollo y al cumplimiento de las expectativas de servicios de buena calidad que requieren los socios cuando acuden a comprar los alimentos y artículos que demanda el hogar.

Ni transporte ni energía han tenido éxito en este sector

Las cooperativas también han sido instrumentos importantes en el transporte. República Dominicana ha tenido malas experiencias en este sector, ya que los intentos estatales por lograr un servicio de calidad y seguro han sido prácticamente infructuosos durante los últimos 40 años.

Sin embargo, las organizaciones cooperativas se han logrado mantener en muchos casos. En otros se han presentado dificultades cuando han sido permeadas por los intereses particulares o partidarios.
Para el presidente de la Central Nacional de Transporte Unificado (CNTU), Ramón Pérez Figuereo, las cooperativas son una alternativa segura para solucionar gran parte de los problemas del transporte, especialmente porque los choferes que no tienen recursos podrían acceder a financiamiento barato y cómodo si ingresan a una de estas entidades.

Sin embargo, el empresario del transporte considera que ha faltado apoyo institucional o estatal para mantener a flote a muchas de estas cooperativas de transporte, las cuales han funcionado (y funcionaron) en prácticamente todas las provincias.

Pérez Figuereo, que fue fundador de algunas de las cooperativas más importantes que han funcionado en el sector transporte, entiende que las experiencias en términos de ventajas para los socios han sido positivas. “Sin embargo, hemos padecido de mucha falta de atención e incentivo de las autoridades. Los choferes no pueden hacer todo a solas. Las cooperativas tienen una importancia capital para contrarrestar la crisis y la falta de financiamiento”, expresa.

El presidente de la CNTU cifra sus esperanzas en las promesas que hizo el presidente electo Danilo Medina de que aplicará el modelo cooperativista, ya que entiende la importancia que tiene en la economía, además de que es una fuente generadora de empleos y riquezas, atacando directamente la pobreza.

Eléctricas
Las cooperativas eléctricas han estado dentro de los casos que no han sido tan exitosos. Ha habido varios ensayos. Aunque están dentro de las grandes opciones para solucionar el problema eléctrico, no han sido sostenibles.

Según estadísticas del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop), el año pasado fueron creadas 18 cooperativas eléctricas con fondos de la Unión Europea y otros organismos internacionales.

(+)
LA GENERACIÓN DE EMPLEOS DE CALIDAD

Para el experto Carlos Aníbal Rodríguez no es un secreto, para nadie, los grandes esfuerzos que el país debe hacer en los próximos años para disminuir la tasa de desempleo, que de acuerdo con los efectos de la crisis ronda el 18%. El Banco Central la ubica en 14.1%.

Destaca que actualmente el sector, con sus cooperativas en todo el país, coadyuva en la generación de empleos, convirtiéndose en el sustento de familias y descargando al Estado de un peso social y económico que gravita sobre la población. “Es encomiable la labor que desarrollan las cooperativas orientadas a minimizar el índice de pobreza en la comunidad”, explica.

A su entender, las cooperativas con su sistema de autocapitalización contribuyen a frenar el ritmo alcista de la inflación y se han convertido en verdadera fuente de inversión de un capital ciento por ciento dominicano.

CAPACIDAD DE RESPUESTA

Idecoop necesita más recursos para operar El presidente del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (Idecoop), Pedro Corporán, considera que los recursos humanos con que cuenta esa entidad estatal no son suficientes para cumplir los compromisos de supervisión que amerita el sector cooperativo, pues a pesar de las dificultades económicas por las que atraviesan muchas de ellas, la mayoría pequeñas, han tenido un crecimiento sostenido en cantidad de socios y en número de entidades en todo el país.

El funcionario considera como una urgencia que esa instutición tenga a su alcan- ce todo lo que sea necesario para mantener la independencia del sector, logrando que la filosofía del cooperativismo se fortalezca a pesar de las propuestas de integración que hacen algunos sectores para que pase a ser supervisado como si fueran instituciones bancarias.

INTENTOS FALLIDOS

El transporte tiene varios intentos en el sector Las cooperativas de transportistas o choferes del transporte público eran comunes en los pueblos y en la capital.

Ahora quedan unas pocas. Los intereses personales y partidarios han afectado su funcionamiento. Hace unos años había cooperativas funcionando en Bonao, La Vega, San Francisco de Macorís, Nagua, Santo Domingo, Santiago, San Juan, Puerto Plata y otras demarcaciones.

Aunque algunas aún funcionan de manera precaria, no se asemejan a lo que fueron en sus innicios. La debilidad institucional que muestra el Idecoop para servir como ente regulador y fiscalizador ha provocado que muchas desparezcan. La institución reguladora, sin embargo, ha tenido que ir en auxilio de algunas entidades que se han declarado en quiebra para salvarlas.

LOS MENOS BENEFICIADOS
Cooperativas de choferes, no para los usuarios Una de las características que han tenido las cooperativas del transporte es que no son para beneficiar a los usuarios en cuanto a comodidad o precios en el servicio. Las entidades que han existido y las pocas que han logrado sobrevivir a las dificultades sólo han sido para ayudar con financiamiento y otras facilidades a los choferes.

En ningún caso un usuario ha sentido que el servicio que recibe le cu
esta menos o tiene un trato especial sólo por el hecho de que el autobús es producto de un financiamiento a través de una cooperati- va. Sin embargo, no todo es negativo, ya que en los casos en que se cumplen con los procedimientos, los choferes reciben educación de parte de la entidad a la que pertenecen en cuanto a la calidad del servicio que ofrecen y en manejo defensivo, lo cual se traduce en benficios colectivos

Fuente: Listin Diario

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