martes, 22 de mayo de 2012

Hasta que las cuentas los separen



Es una conversación que les llega a todas las parejas que están listas para formalizar su relación, aunque son pocas las que la quieren tener. Se trata nada más y nada menos que del incómodo tema de las finanzas. Antes llegaba automáticamente con la licencia de matrimonio: uno se casaba y luego se esperaba que se unieran las cuentas bancarias, si es que había más de una.

Hoy en día no todos hincan la rodilla y sacan un anillo para decir “cásate conmigo”. En este nuevo mundo hay parejas que optan por la convivencia en vez del matrimonio. También hay una cantidad creciente de matrimonios jóvenes en la que los cónyuges son profesionales exitosos. La gran pregunta parece haber cambiado de “¿te quieres casar conmigo?” a “¿qué te parece si abrimos una cuenta de ahorro en conjunto?”. De la manera que sea, mucho depende de la contestación.

“El tema de las finanzas es uno de los más sensitivos e importantes dentro de cualquier relación”, afirma el Dr. Luis Caraballo, sicólogo clínico y profesor en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. “Es una de las primeras razones por las que las parejas se divorcian o se separan, a ese nivel de importancia está”.

Hay arreglos de distintos
 tipos, desde el proverbial pote comunal hasta la división equitativa o proporcional del pago de las cuentas. Según los expertos, todo depende del perfil de la pareja, sus objetivos y los ingresos de cada cual. Aun así, todo comienza con una conversación que la mayoría de las veces no resulta fácil tener.

“Es una conversación incómoda, sobre todo cuando no hay cultura de incluir ese tema en la agenda”, observa Gerardo González, profesor de finanzas en la Universidad Interamericana, Recinto Metro. “Lo mejor es atajarlo negociando y estableciendo principios”'.

Cuentas claras

Tere y Javi de la Cruz (los nombres han sido cambiados a petición de la pareja) tuvieron un noviazgo largo de casi 10 años de duración. Sin embargo, no fue hasta justo antes de casarse en diciembre del año pasado que abordaron el tema de las finanzas.

“Nadie te dice lo que tienes que hablar”, observa Tere, que lleva una oficina privada de abogada. “Esa primera compra que se hace en conjunto, con dinero de los dos, puede ser traumática. Parece una tontería, pero es una necesidad básica”.

Así las cosas, el primer escollo surgió en las góndolas del supermercado, cuando aparecieron prioridades diferentes sobre qué productos comprar.

“A mí me gusta mucho el Charmin”, dice Tere antes de que Javi la interrumpa. “Sea Charmin o no, hace la misma función”, dice él. “Ella busca la marca, yo busco lo que esté en especial”.

Este ejemplo de la vida real ilustra un paso necesario en la integración de las finanzas de pareja: la transición entre las prioridades de una persona soltera a las decisiones colectivas que se toman en una relación. Es por ahí que los expertos recomiendan que comience la temida conversación.

“Se tiene que hablar con un nivel de madurez y flexibilidad; ambos vienen a la mesa con preconcepciones de lo que se debe hacer”, señala Caraballo. “Se tiene que entender lo que la otra persona trae consigo: sus experiencias, su crianza. No se puede mofar o minimizar la experiencia del otro”.

Por eso Caraballo recomienda abordar el tema con la seriedad que amerita.

“La honestidad lo es todo; cuando entras en una relación y no confías en la otra persona, eso se refleja en las finanzas”, dice. “Hay que separar tiempo para hablar de esto. Si el tema toma otros colores y se empieza a argumentar, lo mejor es poner pausa y retomarlo en otro momento”.

Obligaciones y objetivos

Lo que empieza con una decisión sobre el Charmin pronto se convierte en algo más grande: compra de hogares, hipotecas compartidas y la planificación de una familia.

Esto fue lo que les pasó a Tere y a Javi, cuyo primer gran gasto juntos fue la casa que construyeron como recién casados. Es por eso que optaron por un modelo de repartirse las cuentas, sabiendo los puntos fuertes de cada cual.

“Javi es mucho más organizado que yo, porque tuvo que trabajar desde joven y hacer mucho con poco”, señala Tere.

“La casa la pago yo”, añade Javi. “Ella se encarga de lo que es la luz y el agua y nos dividimos la compra”.
Este es uno de los posibles modelos para parejas primerizas. Lo importante es identificar qué funciona para cada caso.

“En primer lugar tiene que haber una coincidencia de objetivos entre los miembros de la pareja”, señala González. “Se debe llegar a un acuerdo básico de cómo manejar las gastos, los recortes de gastos, dónde producir los ahorros y qué hacer después con esos ahorros”.

Todo empieza con un buen presupuesto. Este debería ser estricto y honesto con las realidades de ingresos y las cuentas a pagar.

“El presupuesto debería contemplar los gastos fijos, como la hipoteca de una casa o la renta y el préstamo del auto”, afirma González. “También debería incluir los gastos variables, como los ‘utilities’ -cuentas de agua, luz, teléfono, internet y cable- y cosas como la compra y el consumo de gasolina”.

a crear un presupuesto

Hay varias maneras de asumir ese presupuesto. Una de las más comunes es a través de una cuenta bancaria en común, donde cada miembro de la pareja deposita una cantidad preestablecida para cubrir los gastos. De ser este el caso, González recomienda que se elija a la persona más indicada para que sirva de CEO de una empresa llamada “la pareja”.

“Solo debe haber un administrador o administradora”, dice. “Un hogar es más o menos igual que un negocio y no funciona bien cuando todo el mundo está metiendo la mano en el pote” .

La palabra clave

La palabra ‘cuentas’ suena a dolor de cabeza. Pero, una de las partes potencialmente divertidas de un presupuesto compartido recae en identificar los planes futuros. Para lograr esos objetivos la clave es el ahorro.

“Cuando son parejas jóvenes es importante educarse”, explica Caraballo. “Es importante sacar partidas para vacaciones o si planifican tener un hijo. Se puede sacar una porción para el ocio, porque vienen festividades, o para cuando las cosas se pongan malas”.

Para Tere y Javi de la Cruz, el presupuesto mensual es un juego de prioridades. “Hay que establecerlas”, dice Tere. “En lo económico, decidimos que íbamos a llevar comida de la casa para el almuerzo en el trabajo. Eso sí, sacamos dinero para salir a comer una vez a la semana”.

Las oportunidades de ahorro abundan, por más que no parezcan evidentes. Lograrlo requiere un análisis de recorte de gastos.

“Hay gente que se embrolla en la vivienda”, observa González. “Está establecido que uno no debe excederse más allá del 30% del ingreso en el gasto de vivienda. El gasto de vivienda debe ser equivalente o menor a una semana de salario”.

Otra fuente de ahorro está en repensar el plan del celular o de cable TV. González cuestiona, por ejemplo, “si hace sentido tener un servicio de cable plus. A veces la pareja trabaja tanto que a penas ven tele. Ahí puede haber desperdicio de dinero”.

Al final quedan los sueños de la pareja, esos que se logran con una buena planificación. No es que el amor y el dinero se hayan ido al campo un día, pero para la salud de una relación el amor y el dinero tienen la necesidad de convivir en paz.

Cómo hablar con tu pareja

1. Establecer un límite de gastos. Muchas discusiones surgen por las sorpresas, como cuando un miembro de la pareja hace una compra grande sin avisarle al otro. De $50 a $500, el límite lo pones tú, pero debería haber una cantidad que se pueda invertir en compras sin tener que discutirlo en pareja. Cualquier cosa que sobrepase esa cantidad se tiene que hablar.

2. Hablar de la educación. Uno de los desacuerdos más comunes de las parejas tiene que ver con la educación de los hijos. Como es un tema que trae sentimientos fuertes, es importante que se hable desde la etapa en que se empieza a planificar el futuro de la familia.

3. Dónde vivir. Hay quienes quieren ser dueños de su hogar, otros no tienen problemas con alquilar. Esto requiere una conversación honesta de las expectativas de cada cual. Por otro lado, no se debería ver una casa como una inversión. Ese primer hogar se debería comprar por uno, no con la idea de venderlo a los dos años para ganar dinero, ya que también puede llevar a la pérdida y a la frustración.

4. Hablen de las vacaciones. Requiere dinero y también comunicación entre ambos para ver cuáles son las expectativas de viaje. No olviden hablar de ellas en el contexto de las obligaciones financieras. Lo peor que se puede hacer es tomar unas vacaciones y encontrar al regreso una cuenta exorbitante en la tarjeta de crédito compartida.

5. Piensen en la jubilación. La manera como la gente piensa sobre el retiro está cambiando y es importante discutirlo con tu pareja. Tengan claro lo que quieren hacer e investiguen instrumentos bancarios que los pueden ayudar a lograrlo.

Fuente: Carl Richards, columnista de The New York Times y planificador financiero

El aspecto legal

Solía haber un tiempo en que las capitulaciones, esos contratos prenupciales que establecen límites financieros entre las parejas, a duras penas se mencionaban. Sin embargo, con la cantidad creciente de parejas que tienen hijos de matrimonios previos y se vuelven a casar, esta modalidad es más común. Por eso es importante entender las disposiciones legales que rigen a las parejas.

¿Capitular o no capitular? He ahí la pregunta.

“Casarse implica entrar en una sociedad de bienes gananciales automática”, explica la abogada Olga Rosas, quien lleva una práctica privada de derecho civil. “Es un régimen económico, se divide todo al 50%, indistintamente de lo que se aporte al matrimonio”.

Precisamente para diferenciar y poner límites a esa división de bienes, es que muchas parejas optan por hacer capitulaciones antes de casarse.

“Es un contrato que establece una separación de bienes”, abunda la licenciada Rosas. “Ahora mismo la gente lo hace porque muchos jóvenes ya tienen dinero o ya tienen negocios cuando se van a casar y no quieren mezclar las cosas”.

También se hacen cuando un miembro de la pareja tiene un hijo de una relación pasada. De esa manera, no se tienen que compartir las obligaciones de la pensión. Sin embargo, Rosas advierte que “hay gente que hace capitulaciones nada más para eso y luego se comportan en su nuevo matrimonio como si fueran una sociedad de bienes gananciales regular y eso es fraude”.

En todo caso, las capitulaciones son una opción más que las parejas que se preparan para el matrimonio pueden considerar

Fuente: elnuevodiario.com

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dejanos tu opinion

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | Grocery Coupons