viernes, 18 de mayo de 2012

"Para trabajar no hacen falta grandes lujos"



El consejero delegado del grupo financiero independiente Atlas Capital asegura que en época de austeridad no son necesarios objetos suntuosos en los despachos

No es nada habitual abrir la puerta del despacho de un directivo y encontrarle cuidando de su pequeño huerto. Pues así, metido en faena, nos recibe Jorge Sanz, consejero delegado del grupo financiero Atlas Capital. En un pequeño balcón de la calle Montalbán de Madrid crecen las hojas de menta que le echa a su té de media tarde y los tomates que él mismo siembra y cuida. "Es como en la empresa, las ves crecer y luego dan su fruto". En ese espacio con vistas al Retiro es donde consigue la paz y la concentración.

Y al otro lado queda su despacho: sobrio y dominado por una mesa cuadrada, "de trabajo, no de despacho". Sanz dice que siempre tiene las puertas abiertas a su equipo, y no va desencaminado cuando habla en plural, porque su despacho, además del acceso de entrada, está separado
del área comercial por una puerta corredera. "Pedí que me la pusieran para estar en contacto con ellos. Y si pudiera, pondría las paredes de cristal". La falta de privacidad no le supone un problema al directivo: "Todos venimos a lo mismo, a trabajar, y todos entendemos que hay momentos en los que miras el Marca o te relajas, ni es malo ni hay nada que ocultar".

En las estanterías guarda libros profesionales y dos detalles personales: la foto en la que sale practicando una de sus pasiones, el golf (junto al ciclismo) y una caja de puros. "A la hora de la comida voy al Retiro y aprovecho para fumarme alguno". También hay espacio para demostrar sus colores con una pequeña bandera del Real Madrid y objetos para darle un toque simpático. "En Austria, el cerdo es el símbolo de la buena suerte, por eso lo compré y me ha acompañado en toda mi trayectoria profesional". De Morgan Stanley, donde fue consejero delegado, guarda una fotografía firmada que le regalaron los empleados cuando le nombraron director general


Su despacho actual no tiene nada que ver con el que ocupaba en la entidad financiera. "Era cuatro veces más grande que éste, con unos muebles de diseño italiano fantásticos y una terraza espectacular. Sin embargo, a mí no me costó ningún esfuerzo pasar a algo más sencillo porque las ventajas de trabajar en Atlas Capital superan a los inconvenientes. Además, no puedes pedir a tus empleados que recorten gastos y luego comprarte un jarrón chino carísimo para tu despacho. Para trabajar, no hacen falta grandes lujos".

‑Hecho a la medida

Mi rincón favorito: El balcón donde me asomo a contemplar a la gente para relajarme.
‑Un objeto familiar: Mis puros, hacen que me sienta como en casa.
‑Quitaría... El tabique para convertirlo en una pared de cristal.
‑Echo de menos...Más medios tecnológicos en el despacho.
‑Mi toque personal: Una mesa cuadrada, apta para trabajar en equipo

Fuente: expansión.com

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