martes, 17 de julio de 2012

Comunicando hacia adentro


Los procesos de la comunicación han sido desde los tiempos más remotos de suma importancia para el desarrollo del hombre como ente social y, por ende, para la consecución de sus objetivos en todos los ámbitos. En una sociedad globalizada, y por  demás dinámica, no se puede obviar la necesidad de comunicar para abrirnos paso y darnos a conocer dentro del saturado entono en el que nos desenvolvemos.

En anteriores publicaciones hemos tratado la importancia de hacer publicidad, de distintas formas y en variados medios, pero en esta oportunidad la intención es poner la lupa en lo referente a la comunicación hacia adentro de la empresa. Para ello, vale entender, fundamentalmente, que los empleados de una organización también se definen como clientes, en este caso internos, y tienen un valor que no dista del que tienen los clientes externos (los que compran los productos o pagan los servicios prestados).

Los clientes internos, es decir los empleados, obreros y demás personal, son clave en la calidad de la actividad que desempeña la empresa.

La comunicación
interna es definida por Horacio Andrade, en su libro Hacia una definición de la Comunicación Organizacional, como el “conjunto de actividades efectuadas por cualquier organización para la creación y mantenimiento de buenas relaciones con y entre sus miembros, a través del uso de diferentes medios de comunicación, que los mantengan informados, integrados y motivados para contribuir con su trabajo al logro de los objetivos organizacionales”.

Sobre la base de lo anterior, es posible decir que cuando se comunica hacia adentro de la organización se integra a la empresa, pues se desarrolla el sentimiento de pertenencia de los empleados por la empresa; se crean lazos entre los empleados y se favorece el dialogo. Todo ello traduciéndose por ende en un mejor ambiente de trabajo en el que los empleados se disponen a dar lo mejor de sí.

Asimismo, con las herramientas de comunicación interna se motiva a los clientes internos de la empresa, al ponerse de manifiesto el valor de las acciones positivas y los logros obtenidos; tomando en cuenta el esfuerzo individual y de los equipos; exponiendo las metas de la empresa, con lo cual se invita a los trabajadores a ser participes de ellas; y generando un sentimiento de engranaje en que todos son necesarios para ser exitosos.

También se informa. Sin importar la jerarquía de cada trabajador en el negocio, todos deben saber para qué están allí y entender la importancia de su labor. De manera tal que se recomienda mantener al tanto de: cuáles son las políticas generales de la empresa; el resultado de las estrategias, para así comprender qué se debe mejorar y por qué; las actividades económicas y procesos productivos; los clientes y proveedores; y demás detalles que contribuyan a que labor que se cumpla dentro de la organización no se vea como algo que se hace simplemente porque lo exige un jefe o es lo que “me toca hacer”.

Es en este punto en el que identificamos tres elementos básicos y característicos de las comunicaciones internas: integración, motivación e información. Todos ellos visto en dirección a lo que el capital humano de la organización merece y puede dar.

La comunicación interna es un importante aliado en momentos de crisis, ya que si el personal está realmente informado se convertirá en vocero de las ideas que la empresa desea dar a conocer, logrando por ende integrar a los trabajadores en pro del beneficio de la organización en el momento de debilidad.

De igual modo, y quizá el elemento que a la mayoría interesa, es que haciendo una efectiva labor de comunicación puertas adentro se puede mejorar notablemente la productividad: dejando claro, en los momentos precisos, el funcionamiento operativo del negocio; o sumando a los empleados a las estrategias direccionadas a generar rentabilidad

Fuente: blog.banesco.com

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