jueves, 12 de julio de 2012

Talento en equilibrio


URUGUAY. Disfrutar de una buena pizza muzarella y un vaso de cerveza mirando la luna,y coleccionar aviones radio controlados, son de las cosas que le gusta hacer a Pablo Suárez. Además, claro está, de su amor por el diseño, que trae en la sangre. Su madre fue modista y le dejó ese legado desde la adolescencia. Comenzó  haciendo camisas para vender a sus amigos  y más adelante instaló Freaks, una boutique que innovó en la moda uruguaya. “Era un escándalo total, la gente pasaba, miraba la vidriera y se reía”, rememora Suárez. El diseñador logró hacerse un nombre en la profesión y posee hoy una vasta trayectoria. No lo inspira una sola mujer sino todas.

¿Qué cosas lo llevaron al lugar que ocupa hoy?
Cuando preparo una colección me enajeno del mundo, no salgo a ningún lado y no sé si son las diez de la noche o las tres de la mañana porque lo que importa es terminar lo que en algún momento mi cabeza ideó. Es esa clase de responsabilidad lo que te hace llegar, además del
cariño que  uno le pone a lo que hace. Creo que  así logré imponerme y ser reconocido por mi talento. Hoy me siento en equilibrio.

¿Cómo ve el mercado de la moda en Uruguay?
Somos un país barato para vestir pero no hay alta costura. Lo que sí tenemos es una confección muy fina, perfecta, impecable.   En la alta moda desde el principio hasta el final las prendas se hacen a mano, las telas se bordan una a una, y nunca pasa la prenda por una máquina de coser. Eso es imposible hacerlo  porque tenemos costos altísimos y no hay nadie que forme jóvenes en esta artesanía. Además, a veces te encontrás con que tu calidad va a bajar si no tenés la oportunidad de ir afuera a buscar los materiales.  Hay grandes copistas pero no grandes diseñadores. Estamos  engripados a nivel moda en este momento y me doy cuenta cuando viajo al exterior y veo dónde estamos posicionados.

¿Qué le recomendaría a alguien que esté empezando con un emprendimiento de moda? 
Que primero tiene que vestir  a la amiga, a la hermana, a la madre y decir está bien lo que hice o me quedó espantoso.  Hay que equivocarse  porque cuando te equivocás podés hacer algo mejor. Cuando veo hoy mi primera colección me quiero morir, pero lo importante es que en ese momento no había nadie que propusiera cosas distintas. Hasta el día de hoy sigo rindiendo exámenes en mi carrera, y esas son las reglas del juego.

¿Cuáles son las claves del éxito?
Soy pisciano, los pescados se me entreveran y tengo que hacer lo que me conmueva y no lo que sirva a nivel económico. Vos me decís dos mas dos y a mí me da cualquier cosa.

¿Qué está de moda hoy?
Lo que no se usa. Cuando algo ya lo presentaste deja de ser moda  y es tendencia. La moda es lo que no sabemos que va a venir, es el trabajo de laboratorio, el sueño que está en el aire

¿Cómo es la mujer uruguaya?
Es elegante, fantástica, tiene lo mejor del Brasil y de Argentina. No va a lo vulgar, es medida, cuida sus aberturas, sus escotes, sus formas. Vestí hombres, niños  y me quede con las mujeres porque me pareció la perfección, la sensualidad, lo impecable a nivel de forma y por ese lado trabajé y me involucré.

¿Cuál es su característica personal?
Me considero clásico, diseño para un mercado en el que la gente vive en armonía, para la uruguaya media, pero que mi colección esté al nivel de Europa o de Estados Unidos. 
Pienso y actúo en blanco y negro y en todas mis colecciones están esos dos colores. Son la combinación perfecta de luz y oscuridad.

¿Cualquier persona puede tener un traje de Pablo Suárez?
Si no me gusta lo que la persona quiero no se lo hago, porque mi grifa dentro de un traje que no es parte de mí no va a estar. Es un tema de dignidad, de respeto a mi mismo y a mi carrera. Yo me involucro con la gente y quiero a mis clientas porque un traje es un hijo mío, porque sale de mis manos.

¿En qué momento de su vida está?
Yo siempre digo que soy un tipo feliz y que si mañana me voy de este mundo ya hice todo lo que he tenido ganas de hacer. Vivo de mi trabajo, me siento realizado, querido y respetado. En un futuro me veo haciendo lo mismo, pero no voy a esperar a que no me elijan, voy a saber retirarme a tiempo en el momento en el que sienta que no tengo mas nada para dar y que no estoy haciendo lo que soñé.
Ahí voy a decir hasta acá llego Pablo Suárez y me voy a ir a mi casa y voy a plantar cebollas en la terraza con toda la dignidad del mundo.


Fuente: elobservador.com.uy

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