viernes, 10 de agosto de 2012

De la idea a la acción: Balanced ScoreCard


El Balanced ScoreCard (BSC), también conocido como Sistema Balanceado de Indicadores o Cuadro de Mando Integral, es una herramienta de gestión gerencial que permite a las empresas configurar sus estrategias a través de indicadores.

Esta metodología data de 1992 cuando  Robert Kaplan y David Norton escribieron en la Harvard Business Review, un artículo titulado “The Balanced ScoreCard – Measures that Drive Performance” (El Balanced ScoreCard – Mediciones que llevan a Resultados).

El BSC sirve para reducir la brecha, de forma integrada y planificada, entre la situación actual de la empresa y sus metas a mediano y largo plazo. El fundamento de la herramienta es lograr visualizar en su totalidad los riesgos y potencialidades del negocio a través de indicadores coherentes que los autores agruparon en cuatro bloques:

-Perspectiva financiera: aunque las medidas financieras no deben ser las únicas, tampoco deben despreciarse. La información precisa y actualizada sobre el desempeño financiero siempre
será una prioridad. A las medidas tradicionales financieras (como ganancias, crecimiento en las ventas), quizás se deba agregar otras relacionadas como riesgo y costo-beneficio.

-Perspectiva del cliente: cómo ve el cliente a la organización, y qué debe hacer esta para mantenerlo como cliente. Si el cliente no está satisfecho, aún cuando las finanzas estén marchando bien, es un fuerte indicativo de problemas a futuro.

-Perspectiva interna: cuáles son los procesos internos que la organización debe mejorar para lograr sus objetivos. Es necesario evaluar qué  procesos de la organización deben mejorarse a fin de ser más productivos, competitivos o rentables.

-Perspectiva de crecimiento: cómo puede la organización seguir mejorando para crear valor en el futuro. Incluye aspectos como formación especializada del personal, cultura organizacional e inversión en nuevas tecnologías, entre otros.

El equilibrio entre los indicadores es lo que da nombre a la metodología, pues depende de que cada área trabaje en pro del logro de un objetivo común, poniendo para ello su máxima cooperación, generando por extensión el engranaje total, a razón de que el desempeño de cada unidad repercute en las otras.

La configuración de un BSC implica definir los objetivos que el negocio desea alcanzar; tener claro, a través parámetros observables y medibles, cuán posible y cercano es el logro de tales objetivos; metas progresivas que sirvan como guía hacia el logro final; y las tareas o proyectos que deberán adelantarse para alcanzar dichas metas.

Esta herramienta se entiende entonces como un sistema que facilita a los directivos de las organizaciones una serie de instrumentos que permiten emprender el camino hacia el éxito competitivo; además este sistema de gestión abarca la traducción de la estrategia y misión de cualquier organización en una serie de medidas de actuación que persiguen el logro de los objetivos financieros y no financieros, así como la habilidad para movilizar, invertir y explotar en activos intangibles que requiere para el crecimiento futuro de la organización

Fuente: blog.banesco.com

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