jueves, 9 de agosto de 2012

Gente de clase media baja vive en precariedades, al borde de la pobreza


SANTO DOMINGO. No solo los pobres son presa de severas y persistentes tensiones económicas. Una amplia franja poblacional altamente vulnerable por sus escasos rejuegos para aumentar los ingresos, está al borde de la pobreza. Su situación económica es como una caldera atizada por imprevistos, alzas de precios y alto endeudamiento, que exacerban disfunciones personales, familiares y sociales engendrando violencia fuera y dentro del hogar.

Esa población no está incluida en los 3.1 millones de personas que las estadísticas oficiales califican de pobres. Sus ingresos se sitúan ligeramente por encima de la línea de pobreza, de RD$9,824.00, y   un poco superior al salario mínimo, de RD$9,905.00, y durante las cíclicas crisis económicas se derrumban a la base de la pirámide social.   

Su pobreza es menos harapienta y no los consideran pobres. Pero viven como pobres, padecen enojosas penurias financieras que de vez en vez tienen un respiro en las remesas enviadas por parientes, atenuando su desesperanza la ilusión de un viaje a Estados Unidos o Europa, adonde finalmente se marchan o se les va la vida esperando emigrar.

Clase media. Parte
de esas familias integran la franja inferior del 44% de la clase media,  un sector agobiado por impuestos, el cual   inició la década con  4.1 millones de personas, pero se contrajo en  2004, reduciéndose  a 3.08 millones. A partir de 2006 se recupera hasta alcanzar 4.2 millones en 2010,  sin que muchos compensaran totalmente la inflación acumulada.

Sus ingresos nominales crecieron en el último decenio, pero se contraen con  las erogaciones a que obliga el déficit en los  servicios públicos:  altas tarifas en colegios y universidades, gasto en  vehículo y combustible,  tinaco, planta eléctrica o inversor.   Además,   descuentos de la seguridad social,  pago de préstamos personales o hipotecarios,  costosos servicios de electricidad, teléfono, Internet, cable, en adición a gravámenes  que no  dan respiro:    16% de ITBIS, 10% del Impuesto Selectivo al Consumo,   40% a los combustibles, 7% mensual de tarjetas de crédito, 2%  Telecomunicaciones y, entre otros,   22% de Impuesto Sobre la Renta.

Los estratos medios concentran una  población segmentada  con diferencias marcadas en la distribución de la renta,  más favorecida la clase media alta. El Gain Report: Dominican Repúblic Guide hizo en 2008 esta clasificación:

-Media alta: 17% de la población,  400,000 hogares con 1.6 millones de personas.

-Media: 20% de la población,  475,000 hogares con 1.9 millones de personas. 

La brecha entre los pobres y la clase media baja es estrecha, se amplía entre la clase media-media y la  alta. La distancia es menor para la media alta, subsector   con gran propensión al consumo, cuyo estándar de vida mejoró con el  crecimiento económico. En su afán por imitar el estilo de vida de los ricos, pierden valores, austeridad, solidaridad, responsabilidad social. Se olvidaron de los pobres,  también la clase media-media, en agonizante lucha por mantener su estatus.

Media baja.  Sus ingresos son  inferiores al promedio  de la canasta básica,   incrementada  de RD$11,539.42 en 2003 a RD$23,042.02 en 2011. Dentro de los estratos  medios, éste es el grupo familiar más frágil, de menos nivel educacional y mayor déficit habitacional, difícilmente coticen para el financiamiento de una vivienda. No viven en la periferia, en los barrios marginados, tampoco en áreas “residenciales”, radican en sectores populares donde florecen más bancas de apuestas y prostíbulos que escuelas.

Este subsector abarca  maestros de baja remuneración, técnicos, empleados públicos y privados, dueños de pequeños negocios, a veces en su propia casa, salones de belleza, cafeterías, entre otros trabajadores del sector informal excluidos de la seguridad social. Prefieren morir en casa que ir a un hospital, y si tienen seguro médico o van a una clínica de bajo costo,  difícilmente puedan costear todo el tratamiento.

Al perder el empleo no salen a la calle a “chiripiar”, un gran revés pues no califican para las tarjetas de crédito, tampoco para las de Solidaridad o el Bonogás, salvo que tengan nexos con el partido en el poder, en cuyo caso  unos cuantos son favorecidos con una “botella” de RD$5,000 a RD$10,000 mensuales.

Procuran alejarse de la frontera que los separa de la pobreza y allegarse condiciones de vida más acomodadas, posibilidades de movilidad ascendente en el estudio, la política o en acciones ilícitas. 
Los pocos que logran una profesión universitaria suben otro peldaño en la escala  social, pero para la mayoría es mayor la propensión a descender y caer en la pobreza en tiempos de crisis. Fue lo ocurrido con más de un millón de personas en  2003-2004.

Media-media.  Disponen  de mayores ingresos que la clase media baja pero también de mucho más exigencias económicas y sociales. Una mayoría tiene entradas fijas provenientes de dos o tres empleos o igualas, requiriendo de recortes en el gasto para evitar desequilibrios. Aunque se sometan a irritantes privaciones, sus presupuestos  registran con frecuencia  un acentuado déficit. La capacidad de ahorro desaparece, los imprevistos provocan un  sobregiro, y es insostenible el rejuego con tarjetas de crédito.  En este grupo predominan profesionales, ejecutivos medios, comerciantes, dueños de medianas empresas. 

Ingresos se contraen.  Tras la hecatombe financiera de 2003-2004, el patrimonio familiar volvió a afectarse por la repercusión interna de las crisis internacionales del petróleo y de los alimentos que, aunque no tan severas, agregó alzas de precios, afectando los presupuestos todavía con parte de la carga inflacionaria acumulada entre 2004 y 2008, de 54.8%.   Junto a la registrada de 2009 a 2011 el monto  se eleva a 74.6%, proporción que muchos no han  compensado con aumentos salariales u otros ingresos adicionales en igual proporción. Aferradas a su estatus, procuran aumentar sus ingresos, pero pocos lo consiguen al estar ya pluriempleados. Y  de lograrlo, las entradas adicionales con frecuencia no compensan el déficit. 

Parte de estas familias se someten a una rigurosa austeridad, otras mantienen un consumo  en base a las  tarjetas de crédito, de las que poseen varias, así como a préstamos bancarios. Como el país, gastan más de lo que ganan y caen en un endeudamiento progresivo.

Media alta.   Como los sectores de más altos ingresos, son menos vulnerables a los vaivenes de la economía. Disponen de recursos suficientes para sustentar un estilo de vida confortable, que en muchos desborda ostentando bienes como símbolos de estatus con los que pretenden reafirmar su identidad. En un agotador esfuerzo por ser ricos, viven en permanente estrés y gran inestabilidad emocional, induciendo a algunos al enriquecimiento  ilícito.

Incluye a ejecutivos de bancos, hoteles y de  otras empresas, profesionales y artistas de éxito,  dueños de negocios y franquicias.

Poseen cuantiosos activos, vivienda propia o financiada en sitios exclusivos, una segunda casa en la playa o la montaña, servicios médicos de calidad o seguro internacional, un carro o yipeta por cada miembro de la familia. Se empeñan en  competir, aparentar, codearse con gente de clase alta, tanto que a veces se difumina el hilo divisorio entre unos y otros.

Las claves

1.  Reveses

 Durante el presente siglo la economía del hogar ha tenido fuertes reveses originados en situaciones extrafamiliares: fraudes bancarios,    corrupción  administrativa, altos déficits fiscales y otros desaciertos económicos que han derivado  en  reformas e  impuestos. 

2.  Gravámenes

La clase media ve constreñirse sus ingresos con la pesada carga impositiva que grava  fuertemente  el consumo, en el que recae el 75% de las entradas fiscales.

3. Estratificación

La sociedad dominicana fue estratificada a inicios de los  80, resaltando como ahora, las asimetrías en la concentración de la riqueza: familias de ingreso alto, 5%; medio alto, 20%; medio 35%, y bajo, 40%, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo.

Zoom

Desigualdades en el consumo

1.   El valor de la canasta básica  para los  distintos quintiles o grupos familiares  de ingresos evidencia las enormes desigualdades en el consumo de bienes y servicios. Cada quintil abarca un 20% de los hogares del país. En el primer quintil, el grupo más  pobre,  promedia RD$10,407.56.
2.  En el segundo quintil se sitúa en RD$15,005.43.
3.  Para el tercer quintil, donde se inicia la clase media, cuesta RD$18,545.95
4.   El cuarto quintil, de clase media, el costo  es de RD$24,368.00.
5.  En el quinto quintil, el 20% más rico, está valorada en un promedio de RD$48,665.81

Fuente: hoy.com.do

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