martes, 16 de octubre de 2012

Economía del día a día


El verdadero ahorro se halla en la economía doméstica, en las compras y gastos de cada día, en gestos como apagar la luz si no se permanece en el cuarto, cerrar el grifo del agua o comprar lo que realmente vale la pena y preferiblemente al contado, en vez de hacerlo con tarjetas de crédito. Usted debe ahorrar en celular o bien llevando comida de su casa a la oficina. Ejemplos podríamos dar muchos, pero quizá un aspecto importante es no estar comprando cosas que no necesita.

También es importante no comprar apurados y a última hora, planifique sus gastos, tenga su presupuesto siempre presente y no se salga de sus posibilidades gastando de más y mucho menos en cosas que no necesita ¿Cuántas cosas se compran “por los ojos”, por la moda o por imitar a un vecino o amigo?

Algunos supermercados ofrecen tarjetas de descuento o fidelización, gracias a las cuales se pueden pagar menos en determinados productos o acumular puntos que después se pueden gastar en ese comercio u otros de una red comercial. Este tipo de tarjeta tiene sus ventajas, si se usa con
cabeza y control, pero también presenta su riesgo porque puede incitarnos a comprar algo que quizás no necesitemos en ese momento, con lo cual acabamos gastando más al comprar sin necesidad.

Cuando se acostumbra realizar compras importantes en grandes superficies comerciales, no hay que fijarse solamente en los productos que están en las estanterías más a la vista, aquellas que quedan a la altura de los ojos cuando se camina por los pasillos, ya que es allí donde el supermercado coloca los productos que le interesa que se vendan en determinado momento. Es conveniente mirar en toda la fila de productos, estantería por estantería, para poder comparar realmente los precios. Además, hay que pensárselo dos veces y comparar antes de comprar, en lugar de ceder al impulso de adquirir automáticamente los productos que se ofrecen en los “stands” de oferta de los pasillos centrales del supermercado.

Otro “consejo de oro” a la larga, es preferible comprar en un supermercado o tienda que se sabe que vende más barato a lo largo de todo el año, que ir “picoteando” de supermercado en supermercado y comprar con “súper descuentos” de vez en cuando. Cuando se acude a un gran centro comercial siempre se termina adquiriendo algo que no se necesita pero que entra por los ojos. Así, la compra no sale tan barata como se preveía en principio.

¿Realmente necesito esto? ¿Para qué me servirá? ¿Puedo esperar un tiempo antes de adquirirlo? ¿Estoy pagando más de lo que puedo? ¿Estoy gastando o malgastando? Son algunas preguntas básicas que merece la pena plantearse y responderse, antes de introducir un producto en la cesta de la compra. Unos pequeños gestos, día a día, aunque parezcan intrascendentes, puede suponer un ahorro importante al cabo del año. Realmente funcionan, pero el secreto consiste en aplicarlos con perseverancia y sistemáticamente

Fuente: blog.banesco.com

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