lunes, 8 de octubre de 2012

Fortalezas y debilidades de la Argentina para crear empresas


ARGENTINA. La tasa de generación de empresas es un indicador muy valorado por los académicos. Y no es para menos: la multiplicación de emprendimientos genera riquezas y empleo para la comunidad y ofrece oportunidades de desarrollo. En este sentido, y evaluando fortalezas y debilidades de 42 países, la Argentina se posiciona entre los mejores de la región (en el 3° lugar, detrás de Chile y Brasil), pero se ubica de la mitad para abajo en la tabla internacional (en el puesto 30), según indica el ICSE-Prodem, una investigación elaborada por la Universidad General Sarmiento.

El ICSE (Indice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento) intenta identificar el estado de las condiciones que inciden sobre el surgimiento de nuevas empresas, lo que luego se traduce en un ranking, que publica hoy iEco en exclusiva. “Estas condiciones y la tasa de fertilidad empresarial de las naciones están positivamente correlacionadas. A mejores condiciones sistémicas, mayor nacimiento de empresas”, resumió Hugo Kantis, director del Prodem de la UNGS y del equipo de investigación, que integró junto con Juan Federico y Sabrina Ibarra García.

Basados en estadísticas
internacionales y locales (entre las cuales se destaca el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) , el Global Innovation Index , Doing Business (Banco Mundial) y el Indice de Desarrollo Humano, de la ONU), se evaluaron 10 factores que favorecen el surgimiento de empresas (ver Los factores ...).

En este sentido, el contexto económico de los últimos años representó una de las principales fortalezas de la Argentina. Y sus condiciones culturales, es decir, que “se valora socialmente a los emprendedores”. Por el contrario, la escasez de financiamiento y su plataforma de Ciencia y Tecnología, “cuya producción y vinculación con el mundo empresarial es débil”, son las mayores debilidades.

La evolución económica es un vector clave. Al respecto, una estadística del Ministerio de Trabajo indica que en el país existen hoy 506.000 empresas operando. De ese total, 198.000 se sumaron al parque actual en la última década, básicamente como consecuencia de la mayor actividad del país.

Que haya más empresas no siempre es una buena noticia. Dos de cada 10 argentinos económicamente activos está vinculado a un negocio de su propiedad. El GEM, un estudio global sobre la actividad emprendedora temprana, indica que la tasa creció en el último año un 40%, el nivel más alto desde 2003. La creación de empresas, de todos modos, crece en tiempo de bonanzas y también en las crisis. Un desempleado que abre un comercio, o compra un remise por necesidad, también es considerado un emprendedor.

Gabriela Macagni, de la Fundación Endeavor, diferencia las iniciativas empresarias. “El emprendedor de supervivencia no corre riesgos innecesarios, maneja estructuras contenidas y evita las complicaciones de crecer. Los proyectos de alto impacto, en cambio, son organizaciones pensadas desde su inicio para ser grandes compañías”, dice. Y esa es la diferencia.

“El emprendimiento de alto impacto es el que genera exportaciones, empleo, derrama desarrollo para la comunicad y apuntan a los mercados globales”, define Juan Manuel Collado, cofundador y director del grupo Tapebicuá, dueño de Celulosa, entre otras empresas. De todos modos, aclaró que “el emprendimiento por necesidad no es necesariamente malo, pero su actividad es de bajo impacto”.

Precisamente sobre este punto, es decir, sobre el impacto de las nuevas empresas en la economía general, un estudio conjunto entre Endeavor y el GEM, reveló que el 1% del PBI de México representa la actividad de 169 empresas grandes o 578.000 microempresas. En Brasil, ese mismo porcentaje equivale a 346.000 micros o 247 grandes empresas.

Silvia Torres Carbonel, directora del Centro de Entrepreneurship del IAE, coincide en gran parte y señaló que la Argentina es un muy buen país para generar emprendimientos. “Hay capital humano, intelectual y social. Pero el contexto actual no es el mejor, sobre todo para invertir”, señala la especialista. A su entender, “surgen proyectos de mucho potencial, pero terminan instalándose en lugares con condiciones más amigables, donde las reglas de juego son claras”. Lo paradójico, para Torres Carbonel, es que los emprendedores argentinos son muy reconocidos, pero el contexto actual dificulta todo.

El panorama actual no resulta alentador. Si bien es cierto que la cifra de nuevas empresas creció fuerte el último año, los “emprendimientos por necesidad tienen mayor incidencia”. Al igual que en los períodos recesivos, Torres Carbonel aclara que eso ocurre hoy no tanto por el desempleo sino por la inflación. “Muchos buscan complementar con ingresos extra para compensar salarios depreciados o insuficientes”, dice.

Los entendidos sostienen que ideas hay de sobra, lo mismo que capacidad y talento para encontrar nichos de negocio sin explotar. Sin embargo, los emprendedores se quejan por la falta de crédito para financiar proyectos nuevos. Al respecto, Collado reconoce que hay dificultades, pero responde tajante: “Los buenos emprendedores y las buenas ideas siempre consiguen capital. Esto, de ningún modo constituye una barrera

Fuente: clarín.com

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