miércoles, 24 de octubre de 2012

Hace 83 años, Wall Street se enfrentó al gran ‘crack’


Analizamos el inicio de la crisis de la Gran Depresión, que aquejó a los países de occidente en la década de los años 30 y que provocó grandes caídas en la producción y millones de despidos en Estados Unidos y otras regiones.

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Marco Antonio Martínez

Este 24 de octubre se cumplen 83 años del ‘jueves negro’: el desplome de Wall Street que dio inicio formal a la Gran Depresión de los años 30. Muchos lo llaman también el ‘lunes negro’ ó el ‘miércoles negro’; el día de la semana es lo de menos: fue casi un mes en el que los mercados de Estados Unidos cayeron como nunca antes se había visto.

La caída inicial ocurrió
un jueves (24 de octubre de 1929), seguido de un lunes y martes catastrófico (28 y 29 de octubre del mismo año) que fomentaron el pánico. Las anécdotas de inversionistas y empresarios aventándose de los edificios, desesperados, han sido recordadas en infinidad de películas y anécdotas.

  • Del 17 al 3 de septiembre de 1929, el Dow Jones, que se encontraba en su mejor nivel desde hacía 5 años, cayó 17%. Después se recuperó para hundirse el 24 de octubre: 13 millones de títulos se pusieron a la venta sin encontrar comprador.
  • El lunes 28 de octubre, tras una recuperación temporal, volvió a  caer 13%, es decir, se perdieron 30,000 millones de dólares.
  • Al día siguiente, el martes negro (29 de octubre), el Dow Jones perdió otro 12%, lo que equivalió a 14,000 millones de dólares de aquéllos días.
  • A estas caídas, llegaron más aunque un poco menos intensas, acompañadas de pequeñas recuperaciones. El Dow Jones no logró estabilizarse hasta 1932, sumando un declive de 89% acumulado.
  • Las pérdidas que generó equivalieron a 10 veces el presupuesto anual del gobierno de Estados Unidos.

Las consecuencias en Estados Unidos fueron devastadoras: su PIB disminuyó a una tasa anual de 8.2% en términos reales entre 1929 y 1932, y la tasa de desempleo subió de 3.2% en 1929 a 24.9% en 1933.

Los orígenes de esta situación se remontan hacia la Primera Guerra Mundial, cuando la economía de Europa estaba en ruinas. Estados Unidos había abastecido todo el mercado del viejo continente con ropa, comida y maquinaria, además de que financió la deuda de muchos países. Era un periodo de auge económico para EU en la década de 1920, beneficiado también por un aumento en la productividad debido a innovaciones tecnológicas y a la introducción del método de trabajo taylorista.

Todo lo anterior, llevó a una acumulación de inventarios gracias a que la oferta agregada de EU creció a mayor velocidad que la demanda agregada; los flujos monetarios se desplazaron al sector financiero debido a que las nuevas inversiones ya no producían ningún efecto sobre la economía real.

Cabe señalar que en 1927 la economía estadounidense presentó una pequeña recesión, sin embargo, se recuperó rápidamente gracias a una política monetaria expansionista lo que repuntó el auge financiero.

Fue así, que la política monetaria y el aumento bursátil provocaron que Londres dejara de ser la capital financiera del mundo para que Nueva York ocupara su lugar.

Pero llegaron los problemas

La burbuja especulativa comenzó a crecer: las grandes corporaciones industriales decidieron llevar sus excedentes a las actividades especulativas y dejar a un lado las actividades productivas.

No hay que olvidar que cuando el sector financiero crece sin que el sector productivo lo respalde, hay grandes problemas.

La Reserva Federal (Fed) intentó frenar la burbuja en 1928 al aumentar las tasas bancarias y las tasas de redescuento, y vendió bonos del Tesoro para así disminuir la oferta monetaria. Sin embargo, lo anterior condujo a un recorte de los flujos de créditos hacia el exterior y a una atracción de capitales especulativos hacia EU.

La situación empeoró cuando la actividad industrial y los precios de las mercancías comenzaron a caer, la confianza del productor empezó a disminuir y el consumo y la inversión descendieron para que la actividad económica entrara en una recesión en los años 30.

Robert Gordon, doctor en economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) y catedrático de la Universidad de Northwestern, señala que la crisis se debió a los siguientes factores:

  • Sobreinversión anterior a 1929 generando un exceso de capacidad productiva (sobreoferta).
  • Excesos financieros que dieron lugar a la burbuja especulativa que una vez desinflada, debilitó el sistema bancario.
  • Política restrictiva de créditos de los bancos comerciales con posterioridad al estallido de la crisis.
  • Dificultades en la balanza de pagos, la cual a su vez produjo la declinación en los préstamos de EU hacia el exterior, los movimientos de capitales erróneos a corto plazo y sobreproducción en los mercados de insumos y materias primas.

Para salir de la crisis, John Maynard Keynes, ex economista inglés, fue quien con su teoría cambió el paradigma económico para poder salir de la crisis. Sugirió que el Estado de cada nación debía de intervenir para tener un mayor control de la economía a través de déficits presupuestarios, es decir, debía incurrir en mayores gastos. Esto también se traduce como el surgimiento del ‘Estado benefactor’.
Afectación para México

¿Cómo afectó esta crisis económica a nuestro país? El PIB de México cayó 17.6% en términos reales en 1932 respecto a 1929.

Recordemos que el país ya se encontraba con problemas económicos desde 1925, los cuales fueron agravados en 1927 por la recesión de EU. Lo peor vino con la llegada de la Gran Depresión.

Enrique Cárdenas, historiador económico, señala en su libro “La crisis de 1929 y la recuperación de la gran depresión” que el impacto de la crisis externa en la demanda agregada del país ocurrió a través de 3 vías:

  • La reducción de precios y la caída del ingreso de EU. Esto afectó directamente al sector exportador mexicano.
  • La balanza de pagos se vio mermada por el deterioro de la balanza comercial y por la disminución de las reservas del Banco de México (Banxico) que provocó una reducción de la base monetaria, lo que redujo a su vez el dinero en circulación.
  • Finanzas públicas. Dado que los impuestos al comercio exterior representaban más de la mitad de los ingresos gubernamentales, la caída de la demanda extranjera mermó los ingresos públicos. Pasaron de 322 mdp en 1929 a 179 mdp en 1932.

Lecciones de la historia

Después de esta gran crisis, el sistema capitalista fue cuestionado y los países socialistas fueron mejor vistos. Sin embargo, el modelo económico cambió, y tras la Segunda Guerra Mundial y hasta los años 70, la economía mundial vivió su época de prosperidad y auge.

Los economistas e inversionistas olvidaron rápido estos malos momentos, provocando que con los años, más lunes, martes y jueves negros se volvieran a vivir. El parecido de las caídas del Dow Jones en 1929 no fueron muy distintas a las registradas en el 2008, según algunos expertos. Tal parece, que la lección no fue aprendida

Fuente: elfinanciero.com.mx

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