miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hacia un traspaso demando exitoso


Santo Domingo. Las preocupaciones de José Ramón y Nerolisa Domínguez se disiparon cuando establecieron un sistema confiable para realizar el traspaso de mando de la empresa que han levantado durante 17 años .

Gracias a la asesoría de la Asociación de Industriales de la Región Norte (Airen) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los señores Domínguez ahora sienten la tranquilidad de que sus tres hijos sabrán encaminar por buen rumbo la Distribuidora Comercial Domínguez (DCD), una vez les toque dirigirla .

DCD es una compañía que emplea a 30 trabajadores y reporta ventas brutas por unos RD$14 millones mensuales .

Los Domínguez iniciaron su
historia como empresarios en 1995, cuando ambos vencieron el miedo al fracaso e identificaron una brecha en el mercado de las ventas de accesorios de ventanas de aluminio .

Antes de ese emprender el negocio, los esposos Domínguez se dedicaban a trabajos forestales y agrícolas en la provincia Valverde y, debido a varios cambios experimentados en su lugar de trabajo, les nació la inquietud de iniciar una actividad económica diferente, luego de haberse trasladado hasta Santiago de los Caballeros .

Ambos trabajaban en el Plan Sierra. Él como ingeniero forestal y ella en el área administrativa .
Es en ese momento cuando se mudaron hacia la ciudad de Santiago de los Caballeros .

En ese momento sus hijos estaban aún pequeños y necesitaban de una fuente permanente de recursos. Es por ello que se decidieron a poner su propio negocio

“La inquietud de crear la empresa vino por la necesidad de sobrevivir.Mi esposo decía que ya no quería seguir siendo empleado. Él consideró que podía ser más exitoso mediante su propio negocio. Detectamos esa necesidad y decidimos lanzarnos y poner un negocio pequeñito, de acuerdo a nuestras posibilidades de desempeño”, recuerda Nerolisa .

El cuñado del señor Domínguez tenía un negocio de ensamblaje de ventanas en el municipio de Navarrete .

Observando las actividades de su cuñado, le surgió la idea de comprar los accesorios necesarios para la fabricación de ventanas y luego venderlas a los pequeños ensambladores .

Es así como obtuvieron la oportunidad de incursionar en el negocio de la confección de accesorios para ventanas, como tornillos y gomas. Su labor consistía en la compra de accesorios para su posterior venta .
Iniciaron su negocio de accesorios en un local de unos nueve metros cuadrados, propiedad de una tía de su esposa en el sector El Dorado .

En ese momento empeza- ron a emplear mano de obra y a realizar sus primeras importaciones, relatan .

Contactos

“Allá iniciamos los primeros negocios vendiendo masillas y tornillos. Permanecimos en ese lugar por unos dos años y luego nos fuimos acercando hacia el centro de la ciudad. En el nuevo local alquilado tuvieron la posibilidad de ampliar sus ventas y la variedad de los productos que ofrecían. En ese momento se constituyeron como compañía formal .

Con las ampliaciones de la empresa, fue necesario establecer unos mayores controles en la gestión del negocio .

En ese punto, se hicieron esfuerzos para mejorar la contabilidad y la administración de la recién creada empresa, que ya tenía unos cinco empleados que se dedicaban a administrar, despachar, cortar .
Luego, las necesidades de espacio obligaron a los incipientes empresarios a buscarse otro centro de operaciones .

Al final se decidieron a construir su propio establecimiento, mediante financiamiento de la banca privada .

“Esa fue la cuarta mudanza .

Aquí nos mudamos en el año 2000”. En ese momento se dedicaban a la venta de accesorios, aluminios y vidrios. Después de varios años pudimos construir este edificios de unos 1,000 metros cuadrados”, explica la señora Nerolisa .

“Antes comprábamos y vendíamos, pero ahora fabricamos la mercancía”. Ahora son importadores de materiales: metales, accesorios y vidrios. Durante estos últimos años se han dedicado a la venta de materiales prefabricados a los pequeños fabricantes de ventanas .

Desde el 2005 dividieron su negocio en dos empresas .

Una es Distribuidora Comercial Domínguez y la otra es Aluminios del Caribe, la cual cuenta con otra nave de operaciones .

Además de la venta de los materiales pre fabricados para las ventanas, la empresa brinda los servicios de troquelados, consistente en realizar las perforaciones .

“En este momento nos sentimos muy satisfechos con lo que hemos logrado. Nosotros iniciamos desde muy abajo y, a base de un gran esfuerzo, hemos podido salir adelante” .

Su trabajo como equipo les ha dado grandes victorias .

La señora Domínguez resalta el arrojo que su esposo ha tenido para emprender nuevos restos, mientras se cataloga a sí misma como más tímida a la hora de asumir importantes riesgos .

“Mientras él provee su visión, yo trato de aterrizar un poco las cosas y eso nos ha permitido lograr que la empresa se mantenga con el tiempo y que crezca” .

Sus planes para el futuro es poder ver su esfuerzo de años ya consolidado, con una menor carga de préstamos y exportando hacia Haití y que sus hijos se integren por completo .

Juntos se han integrado al proyecto impulsado por la Airen y el BID y dicen haber alcanzado resultados visibles .

Dentro de unos años pretende ir cediendo el liderazgo a sus hijos, con la esperanza de que asuman con responsabilidad e interés el negocio familiar. “Queremos que nuestros hijos puedan heredar este trabajo que llevamos desde hace 17 años” .

INTEGRACIÓN DE LA FAMILIA 

En los planes empresariales de las empresas de los Domínguez, sus tres hijos ocupan un lugar muy importante. Cada uno de ellos aporta sus conocimientos e ideas para la gestión de las empresas que en algún momento estarán en sus manos .

Dentro de unos años, José Ramón y Nerolisa Domínguez ven a sus hijos más involucrados en la dirección y toma de las decisiones empresariales, mientras ellos empiezan a ocupar un lugar menos preponderante .

Pero, si sus hijos no tienen la voluntad o el deseo de continuar con el proyecto  de sus padres, la empresa tiene un mecanismo para asegurarse un liderazgo adecuado .

Carlos Ramón, uno de sus hijos, ya se ha involucrado de manera proactiva a las actividades cotidianas de la empresa .

Aunque comenta que, en ocasiones, surgen diferencias con sus padres, las nuevas ideas siempre tienen su espacio

Fuente: Listin Diario

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