miércoles, 14 de noviembre de 2012

La educación debe ser una actividad rentable


Santiago de los Caballeros. Juana Santos nunca quiso mirar su colegio como una empresa, pues a su juicio tan noble institución no merecía ser confinada a la frívola concepción de un negocio con fines de lucro, hasta que consideró la posibilidad de que el proyecto profesional más importante de toda su vida podría desaparecer, si no cambiaba su manera de gestionarlo.

Es por ello que junto a sus hijos, doña Juana empezó a implementar un plan estratégico para garantizar la sostenibilidad económica del Centro Educativo Quisqueya a través del tiempo.

Para ello contaron con la asesoría de la Asociación de Industriales de la Región Norte (Airen) y del Banco Interamericano de Desarrollo.

La familia ha firmado un protocolo que establece la manera en que se ha de administrar la institución. En él están
contenidos de manera clara los roles que han de cumplir cada uno de los miembros y se han establecido metas a diferentes plazos. Doña Juana siempre estuvo reacia al proyecto, debido a que nunca concibió su colegio como un negocio. Pero cuando escuchó que se trataba de una iniciativa enfocada a desarrollar la empresa familiar, cambió de parecer.

Uno de los beneficios que ha supuesto la implementación de un protocolo que regule la gestión del colegio, es que le ha permitido a su propietaria realizar una mejor administración de su tiempo, ya que ahora puede hacer presencia en las actividades y labores donde sea estrictamente necesaria. De esta manera la carga de la institución ha sido repartida de una manera más equitativa entre todos los colaboradores.

Avances

Otro de los aprendizajes que le permitió la asesoría fue la separación de las finanzas personales de las empresariales. Y es que, los recursos que Juana Santos recibía por cualquier otra vía los inyectaba al colegio. De esta manera se han concentrado en alcanzar la auto-sostenibilidad de la institución.
Por otro lado, se ha tratado de limitar las obras caritativas del colegio hasta donde las cuentas lo permitan. “Hemos aprendido cómo organizarnos para que ella (Juana Santos) pueda hacer su filantropía”.

Tras la asesoría, doña Juana considera que su colegio ha adquirido una base económica más sólida. “Ahora hay esperanza de que el proyecto pueda continuar porque ya conocemos cómo nos vamos a manejar y hacia dónde vamos a ir”.

Ya hasta se ha establecido que dentro de unos tres años, la propietaria del colegio hará su retiro de la institución, claro, no de manera estricta, ya que su plan es involucrarse en la realización de proyectos extracurriculares que permitan el desarrollo artístico o deportivo de sus estudiantes.

“Si tengo todavía la fortaleza me gustaría participar por lo menos en las actividades socioculturales, porque me gustan muchos los deportes, los talentos... descubrir las habilidades, las aptitudes de los chicos”, comenta.

Historia

Los inicios fueron precarios. Los de deseos de aplicar de ejercer la profesión que le apasionaba le impulsaron a poner su propio centro educativo junto a otra maestra hace 39 años. Ambas alquilaron una casa pequeña y compraron varias pizarras y pupitres con sus ahorros. Luego de unos pocos años, su socia se tuvo que separar del proyecto

Las precariedades económicas estuvieron presentes desde el principio. Doña Juana cuenta que durante los primeros ocho años no percibieron ganancias y que para poder realizar las sucesivas ampliaciones de la cantidad de aulas y grados, tuvieron que hipotecar su casa. Para pagar los compromisos financieros, la señora Santos tuvo que emplearse en diferentes trabajos.

A final terminaron vendiendo la casa para comprar el solar donde se encuentran hoy en Santiago de los Caballeros.

“Los primeros RD$250 que generó el colegio los tomamos para regalarle una nevera a una familia que siempre compraba hielo y nos mandaba un poquito de agua y café”, recuerda.

Al pasar los años, el colegio llegó a ofrecer clases tres tandas diarias, a medida que la demanda de los estudiantes aumentaba.

Horas interminables de trabajo han definido la vida de doña Juana. “Yo tuve que trabajar mañana, tarde, noche y fines de semana”.

En la noche ofrecían clases de bachillerato, pero tuvieron que suprimirlo por las dificultades que implicaba ofrecer docencia nocturna. Gracias a la ampliación de las instalaciones del plantel, se pudo iniciar la docencia de media en el horario matutino. 

Visión que persigue la integración

Desde que inició su colegio, Juana Santos ha tenido la intensión de darle un lugar preponderante a la familia. Su deseo ha sido que los alumnos y sus padres se sientan cómodos y confiados en el centro educativo.

Además los hijos de la fundadora han estado integrados en el proyecto al que todos han aportado.
Su hija mayor, Nora Ramírez, es maestra y trabaja junto a su madre. También su nieta melisa ha firmado el protocolo de familia y, aunque no es maestra, pretende aportar sus conocimientos y empeño a la continuación de la empresa que ha unido a su familia.

Proyecto de asesoría empresarial

El BID y la Airen identificaron la necesidad de implementar un proyecto que contribuya a la estabilidad de las pequeñas y medianas empresas. Entre sus objetivos están: mejorar la profesionalidad, contribuir a su supervivencia y acceso al financiamiento. Además se busca implantar en las pequeñas y medianas empresas herramientas de gobierno corporativo para contribuir con su continuidad y supervivencia

Fuente: Listin Diario

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