miércoles, 19 de diciembre de 2012

Diseñe el mapa del tesoro de su negocio


Para emprender un negocio exitoso se necesita más que buenas intenciones, recursos económicos o una buena idea. Bien se pueden tener uno o todos los elementos anteriores y terminar creando un negocio fracasado. Lo que puede marcar la diferencia entre elegir el camino hacia la quiebra o hacia el éxito es la planificación de lo que se quiere y con qué se cuenta y de qué se necesita para lograrlo.

Tal como cuando se traza la ruta de un viaje, en los negocios es idóneo configurar una guía que oriente el curso del emprendimiento en cuestión. Y no se trata simplemente de escribir y dejar en el papel una idea, sino de asimilarla y analizarla de manera que se identifiquen las fortalezas, las debilidades, las oportunidades, los requerimientos y demás detalles del negocio. Además de que pueda ser comprendido por todo aquel que tenga acceso a ese “mapa”.

A ese mapa del tesoro se le conoce como Plan de Negocio, y se define como un documento esquemático y detallado en el que se identifican, describen y analizan las oportunidades de un
negocio en razón de la revisión de las condiciones del mercado, requerimientos técnicos, financieros y legales, con el propósito de desarrollar la estrategia necesaria para que la idea de negocio se convierta en un proyecto empresarial realizable.

Muchos se preguntan para qué sirve en realidad dedicarle tiempo a la configuración de un plan de negocio, y la respuesta puede entenderse en tres razones. Un plan de negocios sirve para:

1.- Fungir de guía para iniciar un proyecto y así poder gestionarlo, permitiendo así que la utilización de los recursos sea eficiente, además de que sea posible minimizar los riesgos, o por los menos detectarlos a tiempo.

2.- Conocer la viabilidad y rentabilidad del proyecto de negocio. Pese a que existen ideas formidables e innovadoras, cuando se analizan desde la perspectiva empresarial no representan oportunidades de negocio reales.

3.- Ser la carta de presentación del proyecto a posibles inversionistas, bancos que financien el negocio o para el equipo se creará para darle forma y hacer operativa la idea.

Teniendo claro, la importancia de la realización del mapa del tesoro de su emprendimiento, es necesario entender, a grandes rasgos, qué debe contener ese plan de acción.

Vale destacar que no existe un formato único de plan de negocio, la idea es que sea un papel de trabajo entendible por todos, y en tal sentido es posible ser tan creativo como se considere conveniente.

1.-  Descripción: se trata de la información básica del proyecto. Aquí se incluyen, a modo de resumen, la descripción del negocio, su justificación y relevancia, las características diferenciadoras, las ventajas competitivas, la inversión requerida y las proyecciones de rentabilidad.

2.- Definición y posicionamiento: en esta parte se detalla en qué consiste el proyecto. Qué se ofrece, cómo, dónde y de qué forma se ofrece. Resultará de utilidad  responder también ¿Qué hace del producto o servicio único?, ¿Qué necesidades del cliente cubre?, ¿Cómo se desea que la gente perciba los productos o servicios? y ¿Cómo se posiciona ante la competencia?

3.- Análisis del entorno: se refiere a la identificación de las características generales del entorno social, económico, político y de mercado en el que se enmarca el desarrollo del proyecto, así como también en la descripción de las características básicas del público, clientes, y competencia que se le vinculan.

4.-  Operatividad: implica la especificación de todos los requerimientos técnicos que se deberán tomar en cuenta, así como de las tareas que se han de adelantar para que el proyecto se desarrolle.

5.- Presupuesto: en este apartado se debe detallar lo que se requiere invertir en cada área del proyecto para que empiece a andar, así como lo necesario para el periodo inicial de operatividad. En caso de necesitar financiamiento, es indispensable exponer y justificar cada elemento de la inversión.

6.- Proyecciones: se trata del desarrollo de las estimaciones reales de la producción y ganancias, en escenarios optimistas y pesimistas.

7.- Contingencias: aunque la mayoría de los planes de negocio no toman en cuenta este apartado, se recomienda dar siempre espacio al “plan b” en caso de que no todos los escenarios sean los esperados. De esta manera, será posible hacer ajustes al curso trazado, sin que tales cambios sean perturbadores.

Al final de todo, esta planificación, y aunque pueda parecer tediosa, será clave para que su emprendimiento sea viable y realmente exitoso. Recuerde que las buenas ideas no triunfan por sí solas, requieren de dedicación y organización

Fuente: blog.banesco.com

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