lunes, 10 de diciembre de 2012

‘Los delincuentes siempre nos llevan un paso adelante’


COLOMBIA. El fraude con tarjetas débito y crédito se ha sofisticado tanto, como la misma tecnología, que se aplica para hacer más seguros estos medios de pago.

Lo dice Guillermo Puerta Abella, quien lleva más de 16 años al frente de Incocrédito, una compañía creada hace 40 años por la banca para trabajar en la prevención y el control del delito en la industria financiera.

Durante ese tiempo, ha visto como los delincuentes pasaron de falsificar los comprobantes o voucher con los que se registraban las compras con tarjecréditos, a adulterar los plásticos y luego su banda magnética, hasta desarrollar complejos mecanismos para robar la información de estos sofisticados medios de pago.

¿Cuál ha sido la evolución del fraude con tarjetas débito y crédito?

Incocrédito empezó manejando el robo de tarjetas, la pérdida y el uso de estas en el comercio. Luego pasamos
a una etapa en la que se falsificaban los comprobantes de pago (voucher) y después vino el periodo de adulteración parcial de la tarjeta. Pero la delincuencia se tecnificó y comenzó a falsificar la banda magnética hacia los años 90, hasta cuando aparecieron los aparatos con los que se copiaba la información de la tarjeta para utilizarla con otra, pero sin que el cliente perdiera su plástico.

¿Es lo que más han podido avanzar los delincuentes?

No. Hubo un periodo en el que se disparó la falsificación, porque se adulteran los datáfonos y los cajeros para tomar la información sin que los tarjetahabientes lo detecten. Pero lo último es el robo de información a través de audio, que consiste en colocar grabadoras en las líneas telefónicas de los datáfonos con el fin de tomar el sonido que produce la digitación de la información y convertirlo en datos. El problema es que en materia de fraude la delincuencia siempre nos lleva un paso adelante.

¿Qué tanto ha avanzado Colombia en combatir el fraude con tarjetas?

En estos 40 años hemos evolucionado con un enfoque, primero a la seguridad de las tarjetas crédito, y en la medida que el negocio fue creciendo, fuimos trabajando también las débito. El gran reto es ya sobre medios de pago en general, creando medidas preventivas y correctivas para que los tarjetahabientes tengan mayor seguridad en el uso de sus plásticos.

¿Qué canales son más susceptibles a la delincuencia?

En el 2007, el 65 por ciento del fraude era con falsificación de banda magnética y 15 por ciento por Internet y ventas no presenciales. Este año, la relación es 42 y 30 por ciento respectivamente, lo cual nos indica que en la medida en que entre la tecnología disminuye la falsificación de la banda magnética y se incrementa el fraude no presencial, más cuando el desarrollo nos lleva a un auge de transacciones móviles, sin la presencia de tarjetas.

Y en ese aspecto, ¿el chip no contribuye a frenar ese flagelo?

El proceso avanza, pero todavía falta. Pienso que el 2013 este cambio de tecnología se acelerará y una de las razones es el plazo hasta el 2014 que la Superfinanciera les dio a las entidades para migrar al chip. Hoy, todos los datáfonos del país reciben tarjetas con chip, así como la mayoría de cajeros automáticos, por tanto el crecimiento de las tarjetas se tiene que acelerar.

¿Qué muestran las cifras del fraude con tarjetas?

El fraude ha tenido unos picos importantes. Entre 2009 y 2010 fue muy alto, pues de 10.000 pesos facturados con tarjetas, 20 correspondían a hurto, especialmente registrados en ciudades de frontera como Cúcuta y Bucaramanga, donde se utilizaban tarjecréditos venezolanas. Pero a raíz de la acción emprendida por bancos, redes e Incocrédito, logramos bajar ese nivel a $14,8 en 2011 y hoy está proyectado a $14,4 para finales de 2012. Hasta 2005 manejamos tasas por debajo del $10, a partir de entonces, cuando se masificó la falsificación de banda magnética y la lectura en datáfonos se disparó 21 por ciento.

¿En qué sectores han logrado detectar fugas de informaciónn?

El copiado de la información se hace en restaurantes, por eso se le dice al cliente que no pierda su tarjeta de vista. Hay puntos críticos también en los grandes comercios, las estaciones de servicio, servicios de domicilios, agencias de viajes y aerolíneas, esos últimos porque son ventas no presenciales.

CARLOS ARTURO GARCÍA
ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Fuente: portafolio.co

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