lunes, 4 de febrero de 2013

La oficina del siglo XXI: flexible, inteligente y con clima relajado


Desde la aparición del escritorio en el “Siglo de las Luces”, pasando por la irrupción del teléfono y la máquina de escribir en las oficinas del siglo XIX, los espacios de trabajo se concebían atendiendo a una actividad sedentaria y aislada. Pero el avance de la tecnología y los cambios de hábitos generacionales están modificando ese tradicional esquema.

Los especialistas en el diseño de oficinas coinciden en que estos espacios laborales también se adecuan a las modalidades del trabajo actual, basados en la interactividad y las nuevas tecnologías de comunicación, que incorporan espacios abiertos y adaptables; optimizan el uso luz natural y la calidad de aire; poseen vistas accesibles para todos los empleados; tienen mobiliarios flexibles, y aplican y fomentan prácticas sustentables.

“La demanda de flexibilidad, las posibilidades de movilidad y la disponibilidad tecnológica, junto a
los formatos laborales y las dificultades para trasladarse, mudaron el concepto acerca de dónde y cómo trabajamos”, sintetiza Víctor Feingold, director de Contract Argentina, empresa enfocada en el rubro. Miguel Grehan, de Intro Arquitectura, señala “el predominio de un mix de oficinas abiertas y flexibles para un mejor aprovechamiento del piso y de la luz natural”.

“Se ven oficinas amplias, eficientes y libres que faciliten una distribución integradora”, dice Juan Manuel Farola, de la consultora Colliers International. “Predominan las alturas de piso a techo más espaciosas, con fachadas en vidrio y perímetros libres, y que cuentan con autonomía de servicios como gimnasios, comedores, cajeros o guarderías”, detalló el entendido.

La necesidad de consolidar sus operaciones en un único sitio llevó a General Electric a inaugurar oficinas en 2012, distribuidas en 3 pisos de 1.400 m2 cada uno, en el barrio de Saavedra. “Las instalaciones anteriores contaban con espacios de trabajo de cierta rigidez, con paneles divisorios elevados y oficinas privadas en la periferia de la planta”, cuenta Juan Diego Lazzaro, de GE. Y agrega: “Para las nuevas instalaciones aplicamos el concepto de espacios abiertos, incorporamos puestos operativos que permitan mayor contacto entre empleados y el uso de áreas colaborativas flexibles, a la vez que se redujeron oficinas privadas para liberar vistas, lo que permite también un mejor rendimiento de los equipos de aire acondicionado”.

Santiago Falcone, de Neumann-kohn, una empresa diseñadora de oficinas, interpreta que “las empresas ahora dan más importancia a zonas que no son estrictamente de trabajo, áreas comunes o de actividades que propone al empleado, como sala de yoga, gimnasio, bibliotecas, entre otras”. Jorge Aslan, del estudio Aslan-Ezcurra & Asoc., añade que eso “tiene que ver con el uso de sillas ergonómicas y muebles multifunción”.

Comunicación abierta Los 450 metros cuadrados que ocupa Campari en un edifico del bajo porteño se caracterizan por la aplicación de colores vivos, que representan a su marca insignia, y a otras que posee la compañía y que están presentes en los distintos ambientes de la planta. “Hace unos años decidimos cambiar a una oficina más moderna, donde la decoración como los ambientes contribuyan a una comunicación abierta”, cuenta Martín Domínguez, gerente de Recursos Humanos de Gruppo Campari. “Buscamos que todos –completó– perciban un lugar de trabajo informal, amigable y cálido”.

Los ambientes descontracturados y relajantes irrumpieron de la mano de las empresas de tecnología, pero según Feingold, “algunas compañías ya se animan a las habitaciones para la siesta, con luz tenue, sillones y auriculares con música; o salas de reuniones en la cocina, donde se puede comer y hablar de trabajo”.

“El espacio de trabajo actual es tecnológico desde que el trabajador es multimedia”, continua Feingold. Por ello, “no puede faltar el Wi Fi, sin dejar de lado sensores de intensidad de luz o sistemas inteligentes de regulación de temperatura para evitar despilfarros”. Esto tiene que ver con “la arquitectura sustentable”, define Aslan. En efecto, “se calcula que de los 122.000 m2 que ingresarán este año al mercado, el 90% corresponderá a edificios y oficinas sustentables”, aseguran desde Colliers.

Reciclar y descomprimir Este concepto comprende desde la ubicación de la oficina en zonas descomprimidas, pasando por el uso de pintura, alfombras y adhesivos con bajas emisiones de COV (compuestos orgánicos volátiles), hasta el reciclado de agua de lluvia en baños y disposición de sectores para la separación y almacenamiento de residuos, entre otras.

El banco HSBC fue uno de los pioneros en el país en incorporar características sustentables a sus oficinas de Barracas. “Logramos reducir el consumo de energía, ahorramos un 35% de agua potable y mejoramos la ventilación y calefacción natural. En general, el consumo del edificio bajó un 30% y el 92% de los empleados goza de luz natural y vistas al exterior. Además, aumentó el rendimiento del personal y alcanzamos un 98% de satisfacción en la encuesta interna de confort que realizamos”, puntualiza Christian Touceda, jefe de Compras y Corporate Real Estate del HSBC.

Cualquiera sea la alternativa, los espacios de trabajo para el nuevo siglo se presentan abiertos y con áreas para compartir, porque con esos ámbitos informales las empresas buscan potenciar el talento y la creatividad de sus recursos

Fuente: clarín.com

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