jueves, 27 de junio de 2013

Turbo cobros y el infierno del leproso



El continuo drenaje de los recursos del Banreservas por el gobierno, su único accionista, obstaculiza la estrategia de negocios declarada por el propio banco de aumentar su financiamiento al sector privado y diversificarse para disminuir su alta concentración de activos con el sector público."

Moody's Ratings (21 de junio de 2013)

Buenas Alejandro:

Te escribo por una llamada que te hizo un oyente de Argentarium Radio el viernes pasado, sobre el trato que las llamadas agencias de cobros subcontratadas de las instituciones financieras dan a los usuarios que por x, y o z razón somos morosos.

Tal y como explicaba el oyente, es imposible negociar algún tipo de acuerdo con estas oficinas de cobro. Sólo ofrecen una opción de pago que es bastante irracional y, yo diría, utópica.

En mi novela particular desde hace aproximadamente un año la Entidad Financiera X decidió mandar a "legal" mi tarjeta de crédito, a pesar de que sólo tenía dos cuotas (sí, ¡dos cuotas!) vencidas. Las cuotas se vencieron por un cambio en el sistema de pagos (no se aceptan más abonos) y temas personales que te reconozco no me permitieron otra opción que manchar mi historial de crédito, intachable por más de siete años. El departamento interno de la Entidad Financiera X no da muchas opciones. No valió la pena en lo absoluto plantear acuerdo en ese momento.

La Agencia de Cobros X&Y fue la agraciada en el sorteo para manejar mi caso. Como es de esperarse, iniciaron el "turbo cobro" (llamadas automatizadas por teléfono) desde las 7:30 a.m. hasta las 6:00 p.m. En el mensaje, Leopoldo Fernández me dice que para acuerdos de pago los llame al (809) 999-6969.

Cuando llamo al número, me informan que sólo hay un acuerdo de pago: 50% o más para sentarnos a conversar, y luego analizan en cuántas cuotas el resto. Claro, que hasta ese momento no dicen que de ese 50% sólo 66% va a la deuda, y el resto a la agencia de cobros, sus socios y al gobierno por impuestos.

Después de varias llamadas sin éxito, y para evitar que me diera un infarto, le comuniqué a la persona (o máquina) que se encargaba del caso que, por favor, hasta que no me pudiesen plantear una propuesta con sentido común que no me volviera a llamar.

Necesité 10 meses con el turbo cobro y las llamadas agresivas para lograr un acuerdo. Pero ni tan fácil fue.

Tuve que ir a la Plaza Comercial Masamba con un correo automático que me mandaron del Departamento de Cobros de mi institución financiera con una oferta de plan de pago que resultó ser mentira. Luego de llamar al Departamento de Cobros, llamé a la Agencia de Cobros X&Y para conocer a Lady Nananina, nueva encargada del caso, y quien, curiosamente, no tiene ningún dato o historial de mis llamadas o conversaciones anteriores con su agencia. Es decir: Posición 0. Como Lady igualmente fue de poca ayuda, me toca llamar al Departamento de Cobros de mi institución financiera nueva vez.

Cobros me pide que vaya "personal". Voy, pero una vez allá la persona (José Candelario, que poco caso me puso por teléfono) sólo me recordó que el caso está en la Agencia de Cobros X&Y, y que ellos no pueden hacer nada por un cliente, así yo haya sido excelente por años, hasta los inconvenientes.

No bien saliendo del edificio de mi institución financiera, Lady Nananina me llama una vez más con el tono clásico preguntando si voy a pagar. Que José Candelario, el de mi institución financiera, le acaba de decir que "voy para allá". No me quedó de otra que ignorar y callar las palabras que no se deben decir para expresar mis más sinceros sentimientos por todo lo ocurrido.

Para terminar de aterrizar la situación, me vi en la obligación de escribir qué tan indignado me sentía con el trato de los últimos meses, dirigiéndolo a todos los correos electrónicos que encontré de mi institución financiera para ver si alguien se dignaba a leer y tomar cartas en el asunto.

Esa fue mi salvación. Al otro día, Lady llama por primera vez con las armas abajo (por lo menos en apariencia), para decirme que el acuerdo que le propuse a todo el mundo en mi entidad financiera ha sido aprobado, y recibirán los pagos de acuerdo al mismo. Ojo: ese mismo acuerdo, la Agencia de Cobros X&Y había decidido rechazarlo, apenas unos días antes, sin razón alguna.

Casi un año para llegar a un acuerdo que se puso sobre la mesa desde la primera llamada. Es un abuso. El trato que se le da al cliente (así sea un moroso o leproso como tú nos llamas), desde mi punto de vista, inhumano.

¿Quién regula esas agencias de cobros? ¿Cuántos no han tenido la suerte de acordar con la institución financiera y doblarle el pulso al cobrador compulsivo? Y por lo tanto han dañado de mala manera su crédito por un abogado que se niega a negociar algo que, más que razonable, es realista.

¿Será necesario también escribir una ley, cortesía de Pro Consumidor o algún diputado inquieto, para que esto se regule? ¿No pueden las instituciones financieras, sus departamentos de cobros y sus cobradores externos, ponerse de acuerdo y establecer pautas más razonables para que ellos puedan cobrar y los leprosos pagar? En mi caso mandaron a "legal" el caso a las dos cuotas... Conozco personas que a la primera cuota están así. ¿Eso es justo?

¿Hasta cuando el abuso? ¿Quién se beneficia, y cuánto, de que los cobros compulsivos se manejen de esta forma? ¿O es que creen que, de verdad, todos dejamos de pagar porque disfrutamos el infierno del mala paga?

Gracias por permitirme el desahogo. Y por Argentarium Radio, disfruto escucharte todas las noches.

arg@betametrix.com / @argentarium

Fuente: Diario Libre

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