lunes, 19 de agosto de 2013

Superando el miedo a emprender



URUGUAY. LA EMPRENDEDORA CLAUDIA MARTÍNEZ FORNARA NOS PROPONE UNA SERIE DE REFLEXIONES PARA EVITAR EN EL FUTURO HACERNOS LA PREGUNTA "¿QUÉ HUBIERA PASADO SI...?

Tenemos una gran idea de negocio, la desarrollamos, nuestro plan financiero indica que tendrá una rentabilidad interesante, que nos va a permitir mejorar la situación económica, y nos va a mantener haciendo algo que nos motiva a seguir adelante.

Para esto averiguamos todo –antes de comenzar queremos estar seguros de que todo está cubierto-, con la adrenalina recorriendo nuestro cuerpo, enamorándonos de la idea.

La cabeza va a mil, la visión está clara. Sin dudas es el paso que nos hará cambiar de vida.

Llegó la hora de dar el puntapié inicial. Debería ser el momento cúlmine, donde se materialicen los sueños que desde hace tiempo sólo existen en la imaginación. Pero curiosamente, nos damos cuenta que hay mucho para hacer, y comenzamos a ponernos excusas que pudieran servir para resguardarnos de dar ese paso.

Hay un sinnúmero de razones para esto, pero el factor común radica en que todo cambio conlleva dejar de hacer lo que ya nos resulta familiar, para pasar a otra etapa, posiblemente mejor, pero que encierra muchas incertidumbres que a priori no son sencillas de evaluar. De esta manera, cada paso que dimos en nuestra vida, ha tenido fases más o menos cortas donde reinaron los temores, porque evidentemente es más cómodo seguir como hasta ahí. Pero que sea más cómodo no quiere decir que sea lo mejor que podemos hacer. Lamentablemente, no existe una receta mágica, pero sí algunas apreciaciones que quizá puedan servir si estás pasando por esta misma situación:

1) Piensa detenidamente: ¿Quieres transformar este proyecto en un negocio? Acá no valen ambigüedades ni medias tintas. Responde de corazón ¿Sí o no?. Si tu respuesta es no, -una opción totalmente válida, vale decir- no te fuerces a seguir adelante. Tal vez ya contaste tu idea a muchos, y crees que debes seguir en el mismo camino, pero ahora que has estudiado más sobre tu idea, ya no te entusiasma tanto. Aunque hayas invertido tiempo en efectuar tu plan, no vale la pena que sigas trabajando en ello, a menos que encuentres una “vuelta de tuerca” que te haga sentir a gusto. Ahora, si tu respuesta es sí, entonces el temor a dar el paso proviene de otras razones, que a partir de aquí intentaremos superar.

2) Vuelve a enfocarte: Piensa en lo que te motivó inicialmente. Vuelve a aquel lugar que disparó esa visión inicial, o sitúate nuevamente frente a aquella película, web, experiencia o empresa que hizo que tu creatividad se pusiera en marcha. Permítete vivir la misma experiencia que generó tu idea y verás que en breves minutos estarás tan motivado como el primer día. Esto servirá como base para que tu motor siga en funcionamiento.

3) No esperes hasta estar 100% seguro: Ni el plan de negocios más perfecto puede asegurar el éxito de una empresa. Así que si estás esperando a tener todo bajo control, posiblemente el momento de comenzar no llegue nunca.

4) ¿Emprendes solo? ¿No será mejor estar acompañado en este proceso? En estas instancias, se hace muy necesario tener a alguien más que esté tan comprometido como nosotros con el emprendimiento, especialmente para evitar los bajones motivacionales, y hacer más dinámico el proceso. No es sencillo asociarse, ni compartir la idea que has armado con tanto esfuerzo, pero recuerda que dos mentes juntas generan mucho más que trabajando individualmente.

5) Pon una fecha de inauguración: Cronometrar el “lanzamiento de actividades” en un calendario y programar las tareas de forma tal de llegar a cumplirlo es una buena manera de ponernos de nuevo en línea con nuestro objetivo.

6) ¡A empezar! A esta altura, ya estarás motivado. Haz las actividades de acuerdo a lo planificado. Comenzarás a ver resultados, a acercarte cada día más a la meta final.

7) Para finalizar: no creas que estos serán los últimos miedos que atravieses en lo que refiere a este emprendimiento. Nada de eso. Seguirán apareciendo en diferentes etapas posteriores. Lo interesante será lograr identificarlos y volver a ejecutar estos pasos, -o los que a ti te motiven a seguir-. Sólo queda usar estas o tus propias herramientas en los momentos en que más las necesites.

Te deseo muchos éxitos. Y recuerda que quien no se anima a dar el paso, estará siempre con la interrogante del “qué hubiera pasado si…”. Te propongo no dejar que eso pase. Ya has dedicado mucho tiempo a disfrutarlo en tu mente, ¡es hora de transformarlo en realidad! El momento para reenfocar tus energías es ahora. Y sabes que tu idea vale oro. Entonces, me pregunto: ¿qué estás esperando?

* Emprendedora. Docente de Administración en Facultad de CCEE (UDELAR) y UDE. Directora de Consultora Plan A




Fuente: elobservador.com.uy

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