jueves, 10 de octubre de 2013

El aniversario 50 del IDECOOP














En quince días, la ley que fundó el Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo de la República Dominicana (cariñosamente, el IDECOOP) cumplirá sus primeros 50 años. Al igual que ese instituto, y por el bien del sector cooperativo, es obligatoria la actualización del marco legal que busca su fomento, regulación y supervisión.

Como mostramos en la tabla, la ley del IDECOOP tiene el dudoso honor de ser la más antigua y desfasada de todo el continente americano. No es la primera vez que llamamos la atención sobre este hecho. Desde la última vez que lo hicimos, la novedad es que Brasil actualizó su ley en el 2012 y nosotros en la República Dominicana nos mantenemos diciendo que "circula un proyecto de ley para modernizar el sector".

Ahora bien, la ley requiere de actualización no por su antigüedad sino porque, entre muchísimos otros aspectos, no segrega claramente, como manda la buena práctica, lo que es la función de "fomento" del sector de la que también le corresponde como el ente regulador y supervisor de las cooperativas.

No está bien que el IDECOOP sea al mismo tiempo el porrista y propulsor cooperativo, mientras también intenta (si, la palabra es "intenta") ser su asesor, policía, auditor, médico, legislador y juez. Simple y llanamente tantas responsabilidades simultáneas son muy difíciles de llevar por el mismo ente.

Aun asumiendo que algo estatal sea lo suficientemente organizado, capacitado y bien dirigido como para llevar a cabo tantas asignaturas, el presupuesto bajo el que opera el IDECOOP es, obviamente, inadecuado para ejecutar tan importantes funciones que benefician, según dirigentes del sector, a más de 1,305,632 dominicanos.

En la gráfica vemos que para el 2014, al IDECOOP se le estarán destinando, en términos de US$ dólares, US$3.8 millones. Para algunos les parecerá mucho, pero... ¿por qué cinco años atrás se le destinó 55% más o US$8.6 millones? ¿Realmente han disminuido las responsabilidades de ese organismo en este tiempo? ¿Son ahora menos las cooperativas que fomenta, regula y supervisa? ¿O es que ha mejorado tanto su eficiencia, automatizado sus procesos y afinado su gestión que ahora se maneja con la mitad de recursos? (Mientras, el presupuesto de la Superintendencia de Bancos es de US$45 millones.)









La comparación con la Superintendencia de Bancos es relevante, por lo que mostramos en el "ranking" de arriba. A mucha honra y satisfacción, el país cuenta con una cooperativa de ahorro y crédito (la San José, prestigioso líder regional y nacional) que, para los fines, está entre el exclusivo club de las 15 entidades de intermediación financiera privadas más grandes.

Yo celebro el éxito obtenido por la San José y otras cooperativas de ahorro y crédito aglutinadas en la bien intencionada Asociación de Instituciones Rurales de Ahorro y Crédito. Las cooperativas hacen un trabajo para organizar el ahorro, el crédito y los servicios financieros en partes del país donde los bancos formales no llegan y, creo, difícilmente llegarán. Por esa y muchas otras razones, deben ser apoyadas.

Ahora, por el bien no solo de los asociados de la San José sino de sus propios directivos, es fundamental que el nivel de regulación, supervisión y fiscalización de sus operaciones mejore a un estándar como el que le corresponde a una entidad más grande que otros 60 intermediarios financieros del país, incluyendo a Banesco, Alaver, Promerica y Motor Crédito, entre otros.

Ya no hablamos solo de cooperativas cerradas y limitadas, como la de los vinicultores de Neyba, los trabajadores de Falcondo, del Central Romana o los Diputados (todas quebradas), sino de una entidad financiera abierta al público, con presencia a nivel nacional, con más de RD$6,726 millones en activos de sus asociados como si fuera un banco, incluso participando en nuestro sistema de pagos de forma indirecta.

Se hará difícil que el sector cooperativo logre la incidencia que debe tener hasta que no se fortalezca más allá de su débil y desfasada estructura normativa y supervisora como la de ahora.

No se trata, como algunos a la defensiva tratan de cuestionar mi planteamiento (que nuevo no es), de "convertirlos en bancos" o de aplicarles las mismas reglas que a los bancos para que tengan que desaparecer. No.

Lamentablemente, hasta que no adecuen el IDECOOP, modernicen su ley ni se fortalezcan tecnológica y organizacionalmente, a mí, por lo menos, se me hará difícil apoyar el sector tanto como, gustosamente, quisiera hacerlo.

De todas formas, felicidades al IDECOOP en su cumpleaños número 50. Ojalá, sinceramente, que sea el último.


El cooperativismo está viviendo en la época del florecimiento, como fruto del esfuerzo de re-concepción, refundación y renacimiento del sector, y del IDECOOP durante su gestión, pese a manejar una institución marginada y excluida por el Estado Nacional."

Pedro Corporán

Ministro de Estado y Presidente-administrador del idecoop (octubre 2011)

arg@betametrix.com / @argentarium




Fuente: diariolibre.com

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