miércoles, 16 de octubre de 2013

El negocio mutante



Uno de los creadores de la tienda de diseño Mutate, Gonzalo Massa, explicó las dificultades de los emprendimientos de estilo en el mercado uruguayo

Gonzalo Massa nunca estudió diseño, pero el interés que despertó en sus conocidos las prendas de India que vestía, lo motivó a volcarse al diseño de ropa masculina. Junto al diseñador Santiago Barriola, creó en 2003 el proyecto Mutate, definido como una tienda de estilo. Comercializan colecciones de ropa, venden muebles y realizan proyectos de interiorismo. Su tienda original abre durante la temporada en José Ignacio. A Montevideo llegaron en 2006 y hoy cuentan con un local en Carrasco y un estudio en Palermo.

Mutate ha ampliado sus líneas de negocio: viste novios, tiene un café en José Ignacio y organiza un ciclo de cenas en el MAPI. La última cena del ciclo 2013 será el jueves 17 con la participación del chef Hugo Soca.

¿Cómo fue el crecimiento de Mutate?
Vamos buscando nuevas motivaciones, campos de acción, formas de seguir rentabilizando la empresa. Es difícil enfocarse en algo y mantenerlo todo el tiempo. Hay que buscar diferentes vetas para poder ser rentables.

El cuidado y amor a las cosas, la perseverancia, el ensayo y error y el estar con los clientes hacen la diferencia. No somos el típico empresario que tiene sus empleados en la tienda, porque estamos nosotros y más allá de la atención personalizada, aprendemos porque captamos qué quieren y qué buscan los clientes.

¿Así empezaron con sus otras líneas de negocio?
Sí, así empezó la parte de muebles. Al principio éramos una casa de ropa para hombres y hoy creo que nuestro trabajo es embellecer distintas cosas: a un novio cuando lo vestimos, a una casa o local cuando hacemos diseño de interiores, las cenas son parte de embellecer un momento.

Empezamos con los muebles porque armamos la tienda de José Ignacio con sus percheros, pero en ese concepto de embellecer también pusimos una mesa de living y sillones porque era importante todo el espacio. De igual forma que me preguntaban en el comienzo por la ropa que usaba, me empezaron a preguntar por los muebles que nunca pensamos poner a la venta. Con esa iniciativa empezaron a surgir oportunidades para mejorar casas, por ejemplo el trabajo de interiorismo que hicimos junto a Menini-Nicola en Allegro Café el año pasado.

Es decir que su negocio crece aprovechando las oportunidades que se presentan…
La idiosincrasia de Mutate es irnos redescubriendo con lo que va pasando. Nos van llegando cosas y las tomamos. Con los novios empezamos este año y es increíble la cantidad que han llegado gracias al boca a boca. El café llegó a nuestras manos y el ciclo de cenas nos llegó a través del café. Trabajamos con Nicolás Fumía cuando hicimos lo de Allegro, nos asociamos con el café y ahí crearon con Santiago el ciclo de cenas. Como fue muy disfrutable lo trajimos a Montevideo y lo estamos haciendo en el MAPI.

¿El camino de experimentación lleva al éxito comercial?
Es nuestra filosofía, es como trabajamos. No es que recomendamos que se trabaje así, pero nos ha dado resultados. Vivimos de Mutate desde que nació y eso es realmente notable para Uruguay. Sobre todo porque se trata de algo distinto; los consumidores se reducen porque a la gente le cuesta consumir algo nuevo.

Somos un negocio que va mutando, hacemos honor al nombre y eso nos da libertad de cambiar y transformarnos. Claro que lo comercial es importante y hay que ser inteligente a la hora de crear el proyecto. A medida que hemos crecido, se volvió más necesario analizar los números.

¿Y cuales fueron sus desaciertos a la hora de emprender?
Nunca tuvimos una caída muy grande porque arriesgamos hasta donde podemos. Mutate no explotó de un año para otro, hace diez años venimos trabajando. Nuestra estructura, que es muy chiquita, nos permite ser flexibles a la hora de realizar distintas actividades.

Este año estamos enojados un poco con el consumo de los uruguayos fuera del país y nos ha costado un poco más. Se perdió mucho este último año por eso y por las compras por internet.

¿Cuáles son las dificultades propias de su rubro?
Por momentos es difícil estar relajado en la parte económica, sobre todo en Montevideo que es un mercado difícil para conceptos creativos y de diseño.

¿Es muy reducido el público que busca lo exclusivo en Montevideo?
En José Ignacio el negocio ha crecido en estos diez años por los extranjeros y los porteños que, más allá de las críticas que se les hace, son consumidores increíbles de diseño y de lo nuevo.

El montevideano es extremadamente difícil para lo que hacemos nosotros y para todos los diseñadores que vienen trabajando desde hace una década en esta movida. Sí siento que hay personas con capital y con una sensibilidad por el diseño, pero falta, y no sé si llegaremos a dar el paso hacia el consumo.

¿No han pensado en llevar la marca al exterior?
Sí, pero no hemos definido la estructura necesaria. Por ahora trabajamos para clientes en Buenos Aires y San Pablo con proyectos específicos de decoración. Ya nos cuesta un poquito estar presentes en nuestro local Carrasco porque nuestra forma de pensar el negocio es estando en los locales y en un mercado más grande perderíamos identidad, que no es lo que queremos.

Tendríamos que repensarlo, porque abrir en Buenos Aires solo nos permitiría hacer la dirección ya que queremos trabajar desde acá; amamos Montevideo

Fuente: elobservador.com.uy

0 comentarios:

Publicar un comentario

Dejanos tu opinion

 
Design by Wordpress Theme | Bloggerized by Free Blogger Templates | Grocery Coupons