miércoles, 16 de octubre de 2013

La ciencia de quién se sienta dónde en la oficina



Cada vez más empresas están jugando a las sillas musicales con sus empleados

Al hacer que los empleados se cambien de un escritorio a otro, dispersando a los que hacen los mismos tipos de tareas y reconsiderando qué departamentos quedan lado a lado, las empresas afirman que pueden aumentar la productividad y la colaboración.

Los que apoyan estos experimentos dicen que no sólo cuestan poco dinero, sino que además pueden ayudar a mejorar el balance contable de una empresa, incluso si algunos empleados quedan inconformes con el resultado

En los últimos años, muchas empresas optaron por espacios de trabajo abiertos y escritorios sin asignar, lo que sacó a los gerentes de sus oficinas y reunió a los trabajadores en mesas comunales. Pero algunas empresas —en especial firmas nuevas pequeñas y de tecnología— están llevando la tendencia un paso más allá, al controlar en detalle quién se sienta junto a quién en un intento por sacar mayor provecho de sus empleados.

"Si cambio el esquema (de la organización) y te quedas en el mismo sitio, no tiene mucho efecto", afirma Ben Waber, presidente ejecutivo de Sociometric Solutions, una empresa con sede en Boston que usa sensores para analizar patrones de comunicación en la oficina. "Si no altero el esquema pero cambio dónde te sientas, cambiará todo".

Waber afirma que el vecino inmediato de un trabajador representa 40% o 60% de cada interacción que tiene ese trabajador durante la jornada laboral, desde conversaciones en persona hasta e-mails. Sólo hay una posibilidad de 5% a 10% de que los empleados interactúen con alguien que se sienta a dos filas de distancia, según sus datos, que fueron recolectados en empresas de las industrias minorista, farmacéutica y de finanzas, entre otras.

¿Quiere hacerse amigo de alguien en otro piso? Olvídelo. "Básicamente sólo habla con (esas) personas si tiene una reunión", sostiene Waber.

Las empresas deberían pensar con cuidado a quién sientan dónde, según expertos que estudian el diseño de oficinas y psicología del espacio de trabajo. Agrupar trabajadores por departamento puede alimentar la concentración y la eficiencia, afirma Christian Catalini, profesor asistente de la Escuela de Administración Sloan del Instituto Tecnológico de Massachusetts, pero mezclarlos puede llevar a la innovación.

En su tesis, Catalini analizó el impacto de la proximidad en un campus académico en París. Cuando los científicos fueron cambiados de edificio debido a un problema de exposición al asbesto, el resultado fue más experimentación, señala. El cambio produjo algunas malas ideas, pero también más descubrimientos.

MODCo Media, una agencia de publicidad de Nueva York, probó tres distribuciones de sus empleados en los últimos años. Durante unos seis meses, la empresa mezcló a sus contadores y compradores de espacios publicitarios, con la esperanza de que comenzaran a absorber las capacidades de los otros a través de "ósmosis" y "escuchar llamadas telefónicas". El experimento le ahorró a MODCo "un par de cientos de miles de dólares al año", según su presidente ejecutivo Dochtermann, pero no fue bueno para los contadores, ya que los compradores de espacios aprendieron tanto de contaduría que eliminó la necesidad de tener un departamento de contabilidad.

Otras configuraciones de ubicaciones ayudaron a inspirar productos nuevos y agilizar el entrenamiento de empleados nuevos, dice.

En el sitio de viajes Kayak.com, el cofundador y director de tecnología Paul English usa a los empleados nuevos como una excusa para alterar la distribución existente y piensa con cuidado sobre el vecino de al lado de cada trabajador. Toma en cuenta sus personalidades, sus opiniones políticas, o su propensión a llegar tarde; o más importante, la propensión a juzgar a los colegas que llegan tarde.

"Si siento al lado suyo a una persona molesta o hay un choque de estilos total, voy a hacer que su trabajo sea deprimente", dice.

Las personas con temperamentos emocionales similares trabajan mejor juntos, sostiene Sigal Barsade, profesor de administración de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania. Pero si un gerente intenta lograr que un trabajador estresado se alegre, la mejor estrategia es rodearlo de personas con energía y buen humor

Fuente: Wall Street Journal

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