lunes, 7 de octubre de 2013

La historia del premio Nobel



El químico sueco Alfred Nobel (1833-1896), famoso por haber inventado la dinamita, dejó al morir un legado explosivo: la indignación estalló entre sus familiares más cercanos cuando se enteraron de que sólo recibirían 100.000 de las 33 millones de coronas que constituían la fortuna del científico. El resto estaba reservado para premiar a los médicos, físicos, químicos, escritores y pacifistas más sobresalientes del mundo. Así lo estableció el propio Nobel en su testamento, firmado un año antes de fallecer, el 27 de noviembre de 1895.

Los premios Nobel se vienen entregando cada año desde 1901, procurando seguir estrictos criterios de selección. Aunque una de las reglas establece que sólo se puede otorgar un Nobel a una personalidad viviente, se han hecho varias excepciones por razones diferentes: los suecos Dag Hammarskjöld (Paz, 1961) y Erik Axel Karlfeldt (Literatura, 1931) recibieron reconocimientos póstumos porque fallecieron entre la fecha de la nominación y la ceremonia de entrega. Esa circunstancia no se acepta más desde 1974.

No obstante, en 2011, el premio se le atribuyó nuevamente a un difunto: cuando el comité organizador exaltó la labor del judío canadiense Ralph Steinman en el ámbito de la Medicina, sus miembros no sabían que el galeno había muerto tres días antes. También en este caso se hizo una excepción y el galardón pasó a manos de sus herederos. Por otro lado, en la historia del Nobel también ha habido laureados que han recibido dos premios a lo largo de sus vidas: el estadounidense John Bardeen fue uno de ellos.

Ganadores por partida doble

Bardeen obtuvo el primero en 1956 por desarrollar el transistor y el segundo en 1972 por la Teoría de la Superconductividad, concebida junto a Leon Cooper y John Robert Schrieffer. El británico Frederick Sanger recibió el Nobel de Química en 1958 por descubrir la estructura de la insulina y en 1980 por su método para determinar la secuencia base del ADN. El estadounidense Linus Pauling obtuvo el Nobel de Química en 1954 y el Nobel de la Paz en 1962, por su vehemente oposición a los ensayos de armas nucleares.

Sin embargo, de entre quienes fueron galardonados dos veces, la figura más conspicua es la polaco-francesa Marie Curie, Nobel de Física en 1903 por sus estudios de la radioactividad y Nobel de Química en 1911 por el descubrimiento de los elementos químicos polonio y radio, cuyo proceso de aislamiento se abstuvo de patentar con miras a que la comunidad científica pudiera investigarlo sin limitaciones. Hasta ahora, el Premio Nobel ha ido a parar a las manos de una mujer en 44 ocasiones.

Autor: Brigitte Osterath (ERC)

Editor: Diego Zúñiga

Fuente: dw-de

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