miércoles, 22 de enero de 2014

Lecciones de una empresaria arriesgada



PUERTO RICO. Hace poco más de un año Mariel Prieto dejó de ser ejecutiva de mercadeo y bienes raíces para convertirse en dueña de su propio negocio. Pese al riesgo que asumió con la transición y al estancamiento de la economía, su restaurante Papillón en la zona de Miramar ha superado las expectativas de ventas.

Papillón es un bistro francés que opera los siete días de la semana desde las 6:30 a.m. Está ubicado en el hotel Marriot Courtyard y emplea a 25 personas.

En entrevista con Negocios, Prieto contó que la idea del concepto para el bistro la tomó de sus viajes a la región de Provenza en Francia y a la ciudad de Nueva York. “Pensé que un menú francés podía gustarle a todo el mundo, y quería que el lugar despertara los sentidos de quienes lo visitaran”, dijo la empresaria.

Como vive en Miramar, optó por establecer su negocio en el mismo vecindario. En dos días preparó la propuesta al hotel y en dos meses inauguró el local. Al mirar atrás, reconoce que ha sido un año “intenso”. Señaló que la operación de un restaurante exige mucho control en los costos y la clave está en el monitoreo diario.

“Los números son los que te dicen cómo vas. Trato de estandarizarlo todo. Este es un negocio bien líquido y si dejas que se te vaya de las manos, pierdes todo”.

En este primer año, el 25% de la clientela ha surgido de los turistas huéspedes del Courtyard, y el restante 75% de comensales locales, muchos de ellos residentes de Miramar. Para la entrevistada, la ubicación de Papillón ha sido parte de la fórmula para el buen año en ventas. “Nada como estar en una buena localización para tener éxito”, comentó.

De hecho, tiene clientes que van dos y tres veces a la semana. En parte, eso lo ha logrado, según la dueña, por los precios accesibles del local, además de por la calidad de la comida. Los precios fluctúan entre $35 y $50 por persona por visita.

Pese a que Papillón es un bistro francés, en el local celebran una decena de efemérides y fiestas patrias de otras naciones. “Aquí lo celebramos todo”.

Prieto confesó que el reto más grande como empresaria ha sido conseguir el personal adecuado para formar un equipo que se destaque por su buen servicio.

“Al principio, busqué gente con poca experiencia en la cocina para poder moldearlos a mi estilo; pero en servicio se me hizo difícil adiestrarlos. Ahora busco gente con experiencia, sobre todo en servicio. Allá afuera hay muchos buenísimos en cocina, pero el servicio es también importante”, indicó la entrevistada.

Con un año ya de experiencia, la propietaria ha trazado sus metas para el segundo año de operaciones. Pese a que en el primero cumplió con sus expectativas de ventas, no ocurrió así con la ganancia, por lo que se ha impuesto aumentar en 15% las ventas y las ganancias para el 2014.

“Para el segundo año quiero maximizar el potencial de Papillon”, manifestó. Para ello, está en contacto con los concierges de otras hospederías para que promocionen el restaurante entre sus huéspedes.

Asimismo, está identificando algunos productos gastronómicos que representen el concepto Papillon para lanzarlos a nivel comercial, algo que podría ocurrir durante este año. Además, se propone promocionar más las celebraciones que lleva a cabo en el lugar durante fechas importantes -como por ejemplo el Oktoberfest o el 5 de mayo que es de gran importancia para los mexicanos-, todo ello sin perder la esencia de su pequeño bistro francés.

La entrevistada desea también realizar más degustaciones y catas en el restaurante.

Papillon tiene cabida para acomodar 60 comensales, incluyendo el área de la barra y una zona privada en la que caben entre 15 o 20 personas.

“Soy fiel creyente de que si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Por eso sé que Papillon puede seguir siendo el bistro de la vecindad por muchos años”, expresó su dueña


Fuente: elnuevodia.com

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