martes, 11 de febrero de 2014

10 consejos para nuevos ejecutivos



En mi avanzada edad, me gustaría creer que algunas de las cosas que he aprendido le podrían ayudar a aquellos que ahora labran los campos en los que yo trabajé. Por tanto, a continuación ofrezco 10 sugerencias que me hubiera gustado recibir cuando tenía 40 años y comenzaba mi carrera de ejecutivo. Cometí el error de pasar por alto muchas de estas, pero no todas.

1. Entre menos revele confidencias a otros en la organización, le irá mejor. Lo que ve como conversaciones inocentes pueden causar daños serios. Quédese con sus especulaciones y preocupaciones.

2. Asegúrese de dirigir hacia abajo. Dedique tiempo a los empleados de bajo nivel en su empresa y procure comportarse bien con todos ellos. Un saludo cortés al operador del ascensor, decir gracias al cartero y decir una palabra cordial a las asistentes será muy apreciada.

3. El liderazgo es un trabajo de tiempo completo. Todo pequeño signo está siendo leído y su impaciencia, decepción e inseguridad será magnificada por aquellos que transmiten las lecturas que hacen de usted. No hay tiempo para exuberancias no planeadas, y los mensajes se deben enviar solo una vez que hayan sido cuidadosamente premeditados. Tenga particular cuidado con lo que escribe, especialmente los correos electrónicos: estos nunca desaparecen.

4. Siga buscando consejo. Tome su almuerzo al menos una vez a la semana en la cafetería de la oficina, o asegúrese de pasear cerca de una estación de café, y escuche lo que otros están diciendo. Si alguien quiere hablar con usted, existen todas las razones para escuchar. Si le ofrecen críticas, tome su tiempo para responder con cuidado incluso si no está de acuerdo con lo que le están diciendo.

5. El chiste que usted cree que es ingenioso a menudo no lo es. Su sentido del humor a menudo se puede malinterpretar como condescendiente o torpe. Si a pesar de todo cree que contar un chiste o narrar una historia chistosa es importante para transmitir un punto, primero cuénteselos a su cónyuge o a un amigo de confianza. El humor puede ser riesgoso. Nunca bromee sobre temas serios.

6. Lo importante es asegurarse que lo importante siga siendo lo importante.Explique su estrategia con frecuencia y después exprésela de manera distinta y repítala.

7. Nunca se queje; nunca explique. Nadie escucha. Asuma la culpa si algo sale mal. No culpe por errores a gestiones anteriores, el clima, la mala suerte o los competidores. Pero no se muestre a la defensiva. Vea hacia el futuro, a menos que su renuncia haya sido solicitada.

8. Confíe en sus asesores profesionales y acoja su experiencia. Procure no dudar del mercado. No hay tal cosa como datos perfectos sobre nada. Tome decisiones y siga adelante.

9. Tenga cuidado con el uso de la palabra "promedio". uno se puede ahogar en un río cuya profundidad promedio ofrece un sentido falso de seguridad. Asuma que lo peor podría ocurrir, porque a menudo así será.

10. Es un cliché, pero es cierto: Nunca diga o haga nada que le molestaría ver narrado en la primera plana de un periódico. Al interactuar con los medios de comunicación, evite responder a preguntas hipotéticas, recuerde que el micrófono realmente nunca está apagado, y nunca acepte hablar "off the record". La única respuesta pública a una crisis es la honestidad.

Un aspecto fascinante de la vida para un ejecutivo que está en el ojo público es que hay muy pocas formas para aprender el arte del estilo cordial. Tampoco hay privacidad. Pero hay premios y uno generalmente recibe un buen salario por las limitaciones impuestas. Los medios de comunicación siempre están viendo, y cualquier paso en falso en su vida personal puede ser distorsionado. Los que asumen un puesto de liderazgo público pueden esperar un trato duro cuando las cosas salen mal. Si las cosas salen bien, el silencio de los medios debería ser aceptado con agradecimiento.

Si todas las sugerencias de arriba se resumieran en un mensaje esencial que le pudiera ofrecer a una persona que acaba de llegar a la vida pública, sería este: diga la verdad, en el trabajo y en público. Pero también recuerde: uno no tiene que responder todas las preguntas ya sea de un colega o de un reportero. La prensa aceptará una objeción a la pregunta, pero una mentira casi siempre se descubre pronto, y el daño a la reputación de la persona que miente —y a menudo a la organización que esta persona representa— es severo.

Si no puede responder o decide no hacerlo, dígalo y siga adelante. Podría parecer sencillo y fácil de hacerlo, pero fíjense los pocos que logran hacerlo




Fuente: Wall Street Journal

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