martes, 4 de febrero de 2014

Fab Labs: innovación en Alemania y América Latina



Fabricar productos propios no es una opción exclusiva de las empresas. Con ayuda de impresoras 3D, grupos de trabajo llamados Fab Labs, formados por personas comunes, experimentan formas autónomas de producción

En América Latina existen diferentes instituciones en donde se aplica el concepto de los Fab Labs. Por ejemplo, la Asociación Fab Lab Perú se presenta como “un centro de investigación privado, sin afiliación partidaria y sin fines de lucro, que tiene por finalidad hacer avanzar el estado del arte de la fabricación digital”.

También existe FabLat, red latinoamericana de Fab Labs que asevera: “Hoy es posible fabricar (casi) cualquier cosa en un Fab Lab. Aprender nuevas habilidades a través de internet y con otras personas en todo el mundo”.

Hasta la fecha participan en dicha red representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay, y Venezuela.

La red agrupa a todos los laboratorios de fabricación digital que son parte de la red iniciada por el Center for Bits and Atoms, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Técnicas para todos gustos

Según indica el portal de la red peruana, el corte por láser es solo una de las técnicas utilizadas en la fabricación digital. En general, los procedimientos se dividen en manufactura aditiva y manufactura sustractiva.

Entre los primeros se cuenta a estereolitografía, el modelado por deposición fundida, o el aglutinado de inyección a tinta.

De la manufactura sustractiva son ejemplos el corte por plasma, por cuchillas o por inyección de agua, además del propio corte por laser


Fab Labs en Alemania

La idea también es aplicada en Alemania. Cada martes, el laboratorio de la Escuela Técnica Superior de Aquisgrán se transforma en un taller abierto en el que participan usuarios comunes, técnicos, aficionados, jubilados, e incluso niños.

Ralph Bohne, fundador del proyecto en Aquisgrán, sabe que la iniciativa no es de largo alcance: “En cuanto las impresoras 3D lleguen a los hogares, será difícil mantener este concepto. Es como un local de copiado. Cuando se popularizó el uso de impresoras y copiadoras en los hogares, ese negocio resultó afectado”, dice.

Para el científico y su equipo, un componente esencial en el desarrollo de los productos es la velocidad. En Aquisgrán se hace énfasis además en la “fabricación personal”, cuando la producción de llamados “prototipos” está destinada al uso personal.

Otros Fab Labs alemanes tienen sus sedes en Múnich, Núremberg, Hamburgo, Colonia y Erlangen.

Para mayor información, escuche nuestro podcast Eurodinámica.

DW.DE

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