miércoles, 19 de marzo de 2014

"Empecé de cero, sin dinero, sola"



URUGUAY. Perseverancia, creatividad y esfuerzo fueron las claves para que hoy Pecarí cumpla 20 años y haya logrado convertirse en una marca referente en artículos de cuero. Su propietaria, Rosario Bordes, explica que la empresa nació de “una crisis y una necesidad”. Trabajaba como secretaria en una empresa que había sido creada para asemejarse a Manos del Uruguay en el cuero y la idea era exportar, abrirse al mundo. La firma se había creado con donaciones y cuando se acabaron la situación se complicó. El proyecto fracasó y a Bordes le terminaron pagando con mercadería que había quedado. “No tenía muchas opciones, tenía dos hijos pequeños, la necesidad de generar mi sustento, era un momento crítico en mi vida”, recordó. Desde chica le gustó diseñar ropa (hacía joggings y se los vendía a amigas) y sintió que podía desarrollar su creatividad.

¿Cómo reaccionó su familia cuando decidió emprender?

Todos me apoyaron, me dijeron “quédate con la empresa porque vos la vas a sacar adelante”; mi entorno me dio la confianza para seguir lo que fue fundamental. Me fui haciendo de una clientela entre amigos y familia que me iban pidiendo artículos muy puntuales y pequeños.

¿Cómo se financió? 

Empecé de cero, sin dinero, sola. No quise pedir préstamos, luego de ver la experiencia de la empresa que había cerrado embarcada en préstamos. Preferí ir despacio. Iba reinvirtiendo lo poco que ganaba y lo hice con cuero de pecarí, que era muy económico y de fácil manejo. De allí salió el nombre de la empresa que ya hoy tiene 20 años.

Sus cuatro hermanas trabajan en la empresa ¿Cómo es administrar una empresa familiar?
No es fácil, pero vale la pena. Gracias a que ingresaron, he podido delegar y tener la total confianza de que todo va a seguir funcionando y hemos seguido creciendo. Mis hermanas son un tesoro y hacen que esto funcione. Es cierto que hay que conciliar y tratar de no mezclar, pero hoy para mí es un gran orgullo que un negocio que inicié le da trabajo a toda mi familia.

¿Cual fue el principal desafío? 

Cuando mis hijos eran chicos, conciliar trabajo y familia no fue fácil. La empresa tuvo un crecimiento muy rápido, con muchas responsabilidades que yo no había buscado. Pasaba mucho tiempo fuera de casa y cuando llegaba y seguía enganchada. A veces me daban ganas de volver a ser empleada, pero que al final el esfuerzo valió la pena.

¿Cuáles son sus planes? 

Me gustaría que Pecarí dé el salto a nivel internacional pero no ahora. Aspiro que mis hijas -que están estudiando carreras relacionadas con el diseño y los negocios internacionales- formen parte de la empresa y den ese paso con esa energía joven que traen. Siento que ya cumplí y en el corto plazo quiero iniciar una etapa de disfrutar un poco más el fruto de estos años de trabajo


Fuente: elobservador.com.uy

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