martes, 20 de mayo de 2014

“El emprendedor ve una oportunidad, igual que todos, pero se remanga y no la deja pasar"



URUGUAY. Pionero en negocios web, el emprendedor serial argentino, Santiago Bilinkis, se ha convertido en referente en el Río de la Plata

La universidad lo preparó para ser un buen empleado, a aspirar a ser el mejor en su tipo. Pero el argentino Santiago Bilinkis (43) quería más para su vida. A principios de los 90, cursaba la Facultad de Economía en Argentina sin contar con la palabra ‘emprendedurismo’ en su vocabulario.

En la institución no se preparaba a los alumnos para ser independientes, no se enseñaba a hacer un plan de negocios ni qué era el capital semilla. En ese contexto, a Bilinkis y a su compañero de clase y amigo, Andy Freire, se les ocurrió que no querían trabajar para otras personas sino crear su propio negocio.

Esa decisión, disparatada para el momento, fue muy acertada. Al día de hoy, Bilinkis lleva fundadas varias empresas –entre ellas la constructora de empresas, Quasar, participó en varios proyectos –como en la desarrolladora de juegos, Wanako Games, y en la fábrica de cervezas argentina, Otro Mundo–, es organizador del TEDxRíodelaPlata, tiene un blog sobre emprendedurismo y en unos meses lanzará su primer libro.

Asimismo, es un conferencista reconocido. De hecho, en dos semanas visitará Uruguay para brindar charlas sobre emprendedurismo y tecnología en el congreso Marketers, que se desarrolla el 5 y 6 de junio, y en la Mega Experiencia Endeavor el 5 de junio.

Dejar todo en la cancha
Con 24 y 25 años respectivamente, Bilinkis y Freire durante meses buscaron oportunidades para definir en qué apostar. En el proceso, se les ocurrieron muchas cosas, pero nada que les convenciera, hasta que dieron con la idea de Officenet. Así crearon una empresa que proveía productos de librería, papelería e insumos de oficinas con un ciclo de entrega de 24 horas. Los pedidos se realizaban a través del teléfono, y un porcentaje muy bajo, desde el sitio web. Percibieron que era un mercado muy grande, pero que no estaba profesionalizado.

Era dominado por pequeñas librerías de barrio que atendían en un radio chico a su alrededor. En el mundo, esa industria funcionaba a través de grandes compañías. Así que Officenet se posicionó como la primera empresa grande y profesional del mercado argentino.
Santiago Bilinkis le confesó a C&N Emprendedores que eran de esas oportunidades de las que no entendía como siendo tan obvio no se hubiese hecho antes. Había un mercado muy grande que estaba manejado de manera amateur.

Para iniciar el negocio necesitaban un monto importante de dinero que no tenían, así que tuvieron que buscar inversores. Cuatro empresarios argentinos apostaron por el emprendimiento. Lo difícil no fue convencerlos de que Officenet era una buena idea, porque lo era, sino convencerlos de que inviertan en ellos, que eran jóvenes con nula experiencia laboral. Eso fue lo más desafiante, según Bilinkis.

“Creo que ellos vieron en nosotros mucha hambre, ganas de dejar todo en la cancha. La oportunidad era buena y ellos vieron que nos íbamos a matar por lograrlo”, añadió.

En 1997 se fundó Officenet. A la empresa le fue muy bien y avanzó muy rápido. “No era una idea brillante, pero era sí muy oportuna. No tenía gran originalidad, pero nadie lo había hecho. Son de esas ideas que nadie las hace pero cuando salen dicen: ‘era obvio’”, reiteró.

Evolución
Los primeros años fueron difíciles, pero a diferencia de los habituales problemas de un emprendimiento, se debió al crecimiento acelerado de la compañía. Era una empresa chica que crecía a una velocidad que se complicaba atender. Querían tener un nivel de servicio excelente, pero debían lidiar con la facturación que se duplicaba todos los meses, los clientes aumentaban al igual que la cantidad de pedidos.

“Era como estar volando en una avioneta que se estaba desarmando en el aire. En el primer año y medio, el gran desafío fue cómo hacer para no chocar en cada curva, no ser nosotros los que hiciéramos fracasar nuestro proyecto por no estar a la altura a la oportunidad que habíamos encontrado”, recordó.

Gran apuesta
En el 2000, hicieron la mayor locura que puede hacer un emprendedor argentino al que le va bien: ir a Brasil. En su cabeza era un país un poco más grande que el suyo, pero no mucho.

“No teníamos la menor idea. Brasil tiene dimensiones colosales. De hecho, van a hacer 15 años que voy regularmente a Brasil y todavía me produce el mismo impacto de sus dimensiones, que no se comparan con nada a lo que un argentino está habituado. Me produce la sensación de la persona que nace en un pueblo chico y viene por primera vez a la ciudad”, expresó.

Por una cuestión de mercado, Officenet creció más en Brasil que en Argentina, y se convirtió en una compañía brasileña con operaciones en Argentina. Finalmente en 2004, Staples, la compañía multinacional más grande del rubro, desembarcó en América Latina y adquirió Officenet.

Parte del acuerdo con Staple fue que Bilinkis se quedara cinco años dirigiendo la compañía de Officenet. Luego de ese período, en 2011 fundó Restorando con el objetivo de simplificar el proceso de hacer reservas en restaurantes a través de la web y del celular. Para los operadores gastronómicos es una forma de dar un mejor servicio, lograr ahorros operativos y mejorar la ocupación de sus mesas, argumentó Bilinkis. El servicio está presente en varios países de América Latina y a fines del año pasado arribó a Uruguay.

A pesar de ser una compañía más nueva y chica que Officenet, Bilinkis confesó que con Restorando aprendió mucho de cómo se hacen las compañías en la actualidad.

Constructora de empresas
Para Bilinkis un buen emprendimiento es fruto de la aplicación sistemática de un método, más que de los raptos puntuales de inspiración. Hay que encontrar gente talentosa, oportunidades, armar buenos equipos y, sobre todo, construir la compañía dentro de bases sólidas validando la oportunidad en varias etapas de inversión.

Con esta filosofía, en 2013 fundó Quasar Venture, una constructora de empresas para apostar al ecosistema emprendedor. A diferencia de una aceleradora de empresas, Quasar desarrolla los proyectos desde cero, busca las ideas, elige los emprendedores, arma los equipos y, por último, lanza la empresa.

En su proceso, combinan una conjunción poderosa: el entusiasmo y la energía de emprendedores jóvenes, con la experiencia, los contactos y la capacidad de atraer capital que tienen los miembros de la constructora.

En su opinión, las ideas surgen de un proceso de búsqueda sistemática. No concuerda con la idea de que el emprendedor solo debe inspirarse, en Quasar hay un equipo de analistas que está permanentemente estudiando lo que está pasando en el mundo y analizando oportunidades. De hecho, considera que la mejor manera de inspirarse es encontrar buenas ideas.

Para hallar a los emprendedores utilizan el mismo método de la búsqueda sistemática: lo hacen con conocidos, en los centros educativos e indagan en las mejores universidades de EEUU. “No hay una fórmula que garantice encontrar a la gente que querés, por eso buscamos en todo momento”, recalcó.

Una vez que se encontró la idea, el equipo y se desarrollo del emprendimiento, nace la empresa y queda en manos de esos emprendedores. Luego, se puede pasar por una ronda de inversión para sumar más capital.

La mayoría accionaria, una vez que nace una empresa, es de los emprendedores. Quasar se queda con una parte minoritaria. “Creemos en ellos. Si nosotros tuviésemos la mayoría accionaria no serían emprendedores sino empleados. Nosotros solo nos asociamos”, expresó.

Ya se creó la primera start-up: Avenida, una empresa de e-commerce similar a Amazon. Próximamente se lanzarán otras dos más. Si se encuentra la oportunidad, se pueden construir empresas en cualquier países de América Latina. No se limita solo a Argentina.
Su experiencia personal reafirma su definición del espíritu emprendedor. Entiende que la diferencia de un emprendedor es no dejar escapar las oportunidades, más que tener una visión distinta.

“El emprendedor no es un visionario que ve mágicamente oportunidades dónde otros no las ven, sino que es quien ve una oportunidad, al igual que todos, pero que se remanga y se pone a laburar y no la deja pasar”, añadió”

Fuente: elobservador.com.uy

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