martes, 24 de junio de 2014

"En el camino emprendedor vas construyendo una tolerancia a la frustración importante"



Hay personas que emprenden por una necesidad casi física que los obliga a salir una y otra vez a la cancha, a caer y volver a levantarse.

La actual CEO de Ecoalsur, Vera Tochetti (41), llevó a cabo su primer emprendimiento cuando tenía 20 años. Pasó por numerosas experiencias, algunas con mayor éxito y otras con menos, pero nunca se planteó la posibilidad de dejar de emprender.

El camino que recorrió fue largo y le generó, como ella misma cuenta, una “amplia tolerancia a las frustraciones”.

Sin embargo, buscó y buscó hasta encontrar ese emprendimiento que tuviera un poco de cada uno de los temas que la apasionan. Así surgió Ecoalsur, una aplicación que permite al viajero contar con toda la información necesaria para su viaje y que le brinda todas las herramientas para hacer una ruta ecológica, que tenga el menor impacto posible en el medio ambiente.

Primer impulso
Su primer paso en el emprendedurismo fue la creación de un estudio de diseño gráfico que funcionaba en el altillo de la casa de los padres de la que por aquel entonces era su socia. La empresa comenzó diseñando logos para pequeñas empresas y terminó recibiendo propuestas de diseño editorial que llegaban desde Argentina y Brasil.

Como le sucedió en otras ocasiones, Tochetti decidió que si podía hacer productos editoriales para otros también podría hacer uno propio. Así surgió la revista Vera Donna, su segundo emprendimiento.

“Junto con mi hermana y una amiga armamos un boceto y con eso salimos a vender. Ninguna tenía experiencia (en la redacción de una revista) pero estábamos completamente convencidas de que íbamos a tener el mejor producto”, contó. La publicación, de interés general orientada al público femenino, traspasó fronteras y se publicó también en Argentina, Perú, Colombia y Estados Unidos.

Vera Donna, que en un comienzo contaba con un equipo de cinco personas llegó a emplear a más de 40. Pero el final no fue el esperado, la empresa quebró cuando la tomó por sorpresa la crisis de 2002.

“Cuando estábamos en el alto total vino la crisis. Nada quedó, nada. Quebramos en un cien por ciento. Tuvimos que cerrar la puerta con llave, con muchas deudas. Llevó muchos años salir”, recordó Tochetti.

Ni siquiera en ese momento pensó en la posibilidad de buscar un trabajo que le diera estabilidad y un sueldo fijo. Por el contrario, decidió seguir alimentando a ese bichito emprendedor que no la deja descansar.

Durante unos meses formó parte de un proyecto editorial en Miami que tenía como público objetivo a la comunidad hispana. Pero cuando surgió la necesidad de trasladarse a Estados Unidos para integrarse por completo al proyecto, ella tenía un hijo de apenas un año, por lo que decidió quedarse en Uruguay.

A levantarse
“Después de la crisis estuve un tiempo muy perdida sin saber para dónde arrancar. Fue un movimiento fuertísimo en mí y comencé a tener la necesidad de emprender en algo que incluyera al planeta y a la gente, que tuviera un sentido más allá. Me fui a otro polo y fundé la Fundación Visionair”, contó Tochetti.

Pero su inquietud emprendedora no se conformó con esto. Una vez que la fundación, que nació con el objetivo de impulsar el cambio social a través del arte, ya estaba en marcha, se desvinculó para volver a emprender.

Esta vez fue un laboratorio de diseño ecológico llamado Begoodesigns, que generaba muebles e indumentaria en base a materiales de descarte como los cueros de asientos de auto o el cartón corrugado. Esta iniciativa no tuvo una larga vida, la producción de este tipo de materiales en Uruguay resultaba engorrosa y, además, ya se avizoraban las consecuencias que podría tener la crisis desatada en Estados Unidos en 2008.

Una historia que cierra
“Cada vez que emprendí surgió de un convencimiento que me nace de hacer algo y de que en ese momento es lo que tengo que hacer. Ahora por ejemplo, no se me ocurre estar haciendo otra cosa”, explicó Tochetti.

Cuando llegó el momento de pasar raya y poner a su favor la experiencia adquirida, surgió Ecoalsur, empresa que hoy dirige y que engloba todas las inquietudes que la habían llevado a emprender, como el gusto por el diseño, el interés por el cuidado del medio ambiente y la pasión por el mundo editorial.

Ecoalsur es una aplicación que permite a los viajeros contar con toda la información que necesitan antes de emprender un viaje ecológico.

Los destinos que puede descargar están en América Latina y África. “Esto se debe principalmente a que son los continentes que están creciendo más rápido en cuando a turismo internacional y en cuando a la preservación de la biodiversidad”, explicó Tochetti.

Entre los destinos propuestos están Machu Picchu (Perú), la Patagonia (Argentina) el Desierto de Atacama (Chile) y Cabo Polonio (Uruguay), entre otros.

Si bien la aplicación puede ser descargada de forma gratuita (por ahora sólo con Apple pero próximamente también se podrá hacer con Android), cada ruta tiene un costo de US$ 7,99. Una vez que se compra, se puede chequear offline mientras se realiza el viaje.

“El contenido es súper seleccionado. Lo crean periodistas o viajeros locales de cada destino en los dos continentes que escriben para Ecoalsur. Te decimos cómo llegar, te recomendamos hoteles verdes, qué visitar, cuántos días necesitás, te contamos sobre el medio ambiente del lugar, podés reservar tu hotel a través de la aplicación. Podés también calificar el lugar donde te quedaste, escribir reseñas y leer reseñas de otros usuarios”, explicó.

La aplicación salió al ruedo en 2013 pero fue relanzada hace apenas un mes, para poder incorporarle algunos cambios que permitieran reposicionarla.

“Lanzamos con el modelo de negocios equivocado, pensamos que tenía que ser una app gratis y después nos dimos cuenta de que por el tipo de contenido y nuestro público objetivo, principalmente estadounidenses y europeos, debía tener costo”, señaló Tochetti.

En este momento están trabajando en el lanzamiento de la campaña digital que pretende dar a conocer el producto en algunos países de Europa y también en Estados Unidos.

La pasión como requisito
“El caminos es largísimo y durísimo y creo que no conozco a ningún emprendedor con un camino sin problemas. Generalmente hay más no que sí, más rechazos que aceptaciones, vas construyendo una tolerancia a la frustración importante. Entonces si realmente lo que estás haciendo no te apasiona, se te hace bastante difícil. Eso tiene que existir, yo recomiendo que busques tu pasión porque vale cien por ciento la pena y porque hace el camino más fácil”, aseguró Tochetti.

La emprendedora asegura que hoy existe un ecosistema emprendedor que hace que el trayecto sea más fácil y que el emprendedor se sienta menos sólo. Estas instituciones eran casi inexistentes cuando ella dio sus primeros pasos.

“Ahora hay una movida fuerte acá y estoy fascinada de verlo. Gente joven, que quiere dejar el trabajo y que se está cuestionando. A mí me parece fascinante que exista eso”, concluyó




Fuente: elobservador.com.uy

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