miércoles, 13 de mayo de 2015

Empresas El Primo son el resultado del sacrificio



Santo Domingo.- Teodoro Adón Guzmán es un emprendedor que ha tenido éxito. El camino no ha sido corto ni fácil. Se inició en los negocios cuando apenas tenía nueve años de edad, en el colmado de su padre. En principio sólo podía vender mentas y otros artículos pequeños, pues su tamaño no le daba para más. Su primera experiencia laboral marco su destino en el mundo productivo, convirtiéndose hoy en un ejemplo entre sus iguales.

Su adolescencia la pasó entre el trabajo y los estudios, ayudando a su padre en los negocios y envuelto en todas las tareas de producción y generación de recursos.

Siempre creyó que junto a sus hermanos debía aportar para el fortalecimiento de su familia. Los años pasaron y fue adquiriendo independencia en sus decisiones profesionales y personales. Es economista y contador, presidente de Empresas El Primo y está al frente de la Asociación de Comerciantes Unidos de Buenos Aires de Herrera (Asocuba).

En los años en que la mayoría de los jóvenes hacen uso del tiempo para divertirse y estudiar en algunos casos, Adón Guzmán se mantuvo trabajando en el colmado de su padre. Esta experiencia le sirvió para conocer de cerca la realidad de los barrios marginados, la forma cómo piensan los dominicanos de escasos recursos. Sus años en estos barrios fueron como una clase de campo o laboratorio para saber el comportamiento de los consumidores, saber qué necesidades tienen y hacia dónde debe dirigirse el comercio al detalle.

El tiempo transcurre sin pausa y así mismo Adón Guzmán no desmaya en la consecución de sus metas como padre, amigo, vecino, líder comercial y como emprendedor. Hoy es un mediano empresario que administra una empresa familiar, con 16 pequeños supermercados, una financiera empresarial y más de 200 empleados, un profesional con una visión muy clara del negocio al detalle.

Su independencia y el inicio de El Primo fue por en 1997 cuando decidió separarse del negocio que llevaba con su hermano mayor, Pablo Adón Guzmán. Tomó riesgos calculados, como si hubiera sido un estudiante aventajado de la cátedra de emprendurismo con la profesora Donna Cook en la Universidad Internacional de Florida. Amarró muy bien su salida del almacén de su hermano en el que servía de administrador. Trató un préstamo con el Consejo Nacional de Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) y con el apoyo de los suplidores del negocio que llevaba con su hermano mayor abrió el suyo.

Desde el inicio se enfocó en ofrecer precios más bajo que la competencia, por lo que le dieron solo tres meses para cerrar el negocio, pero a los tres meses contestó con otra rebaja de precio. Esto fue debido a una mayor eficiencia en la administración del negocio (manejos adecuados de inventarios, negociación de descuentos por pronto pagos, entre otras variables). Aún recuerda con nostalgia que en su primer día apenas vendió RD$990. Eso le dio fuerzas para hacer mayores esfuerzos y demostrar que querer es poder.

A pesar de las dificultades Adón Guzmán considera que no ha enfrentado mayores problemas en el negocio. Está en sus aguas, conoce bien el tiempo de empresas que tiene e implementó un concepto que vio en Costa Rica, en un seminario en el que participó junto a otros emprendedores como él.


Sufrió mucho en el período 2002-2004 porque la inestabilidad cambiaria era algo sin precedentes, la tasa de cambio subía casi a diario, lo cual se reflejaba un aumento constante en los precios, por lo que se corría el riesgo de vender y luego no poder reponer los inventarios.

Recuerda que un día tuvo que cerrar el negocio para remarcar todos los precios. Su buena administración, sustentada en mucho control, retroalimentación del mercado y otros aspectos le permitió salir fortalecido de la crisis, la cual sacó a muchos pequeños negocios del mercado.

Un plan de ahorro de los beneficios ha permitido a Empresas El Primo expandirse, tiene por principio no tener locales propios, para no afectar su flujo de caja.

Competencia
Cuando abrieron los supermercados La Sirena y Jumbo, en la Luperón sus ventas bajaron sensiblemente en los dos primeros meses, pero todo volvió a la normalidad. Sólo dos de sus negocios han reducidos sus ventas en un 5%, en los demás ha tenido ligeros aumentos en las ventas.

Su empresa la tiene integrada a la comunidad. El Primo ayuda a resolver algunos problemas de la comunidad a través escuelas, iglesias, juntas de vecinos, clubes deportivos y culturales, organizaciones sin fines de lucro y otros. Adón Guzmán también tiene gran sentido de la lealtad, no instala negocios cerca de negocios de sus amigos.


LA ESPOSA DE ADÓN: Su esposa, Grecia de Adón, lo ha apoyado 100% el proceso de formación de su empresa y en las decisiones más importantes para echar a caminar lo que en principio sólo era una idea. De hecho, ella administra uno de los negocios con muy buenos resultados. Ha visto tres veces utilizar el dinero de la compra de un solar para invertirlo en nuevos negocios. Esto se vio recompensado, pues ahora viven un una confortable casa en un exclusivo sector de la capital.


Está garantizada la continuación del negocio pues su hija, Carmen Francisca, de 16 años, se prepara para estudiar administración de empresas y ya tiene tiempo asistiendo a los negocios.

El libro en que aparece la historia de Teodoro Adón Guzmán, de la autoría de Rafael Muk, lleva por título “Como Emprender en RD y No Morir en el Intento”, que será puesto en circulación próximamente




fuente: listin diario

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